Cinéfilo 16 - Marzo 2014 | Page 6

CINEMATOGRÁFICA STRATTON OAKMONT El lobo de Wall Street de Martin Scorsese por Ramiro Sonzini Al igual que Why Don’t You Play in Hell? de Sono Sion, la última película de Scorsese comienza con un comercial de televisión, en este caso uno que promociona a la firma Stratton Oakmont. Aquí no se trata de combinar estilos y géneros distintos, sino de establecer una referencia narrativa y retórica fundamental para la película. La secuencia que viene a continuación del comercial es la presentación del personaje principal, Jordan Belfort —fundador de Stratton Oakmont—, pero hecha por él mismo, como si fuera el presentador de un talk show de historias de vida extraordinarias en el que él es el homenajeado, hablando a cámara, dirigiéndose directamente a nosotros, sus espectadores. Nos muestra su empresa, su dinero, sus casas, su yate, sus autos, su esposa. Su increíble adicción a las drogas, las prostitutas y sobre todo su incondicional y desenfrenado amor por el dinero. La diferencia con la secuencia inicial es que este 4 segmento no está filmado “como la tele”, aquí la imagen se diferencia del formato televisivo en sus cualidades plásticas: su textura, su formato, su color; pero toma de la televisión su estructura narrativa, la seguidilla de viñetas conectadas por la voz en off de Jordan Belfort, el omnipresente anfitrión del show que estamos por presenciar. Y no sólo es anfitrión, sino también director de orquesta (o de cine), al mando del aparato productor de las imágenes que vemos. Esto aparece de manera explícita en varios momentos de la película, pero el primero ocurre en esta escena de presentación en donde nos va contando todas las cosas que tiene y cuando llega a su Ferrari, vemos una roja y él dice: “¡No! ¡Mi Ferrari era blanca como la de Miami Vice!” y automáticamente la Ferrari cambia de color. Luego de esta pequeña introducción, nuestro anfitrión presenta el primer bloque de la película, los orígenes, y vuelve unos 4 ó 5 años atrás para contarnos cómo construyó su imperio. Scorsese mira a través de los ojos del inocente Jordan el funcionamiento de ese lugar salvaje que es Wall Street, donde la agresividad es la regla y ganar