Extravagancia, divina esencia productora e importadora
de enseñanza, aunque el arte pese más en su balanza, no
importa el lienzo, el pincel ni el autor, solo la decencia de
no pasarse de confianza; solo con amor alcanza, aquel que
goza la viveza de alimentar el alma prosa por prosa pronto
alcanzará la templanza, dejo en evidencia mi paciencia al
despertar conciencias aún atormentadas por dudas sobre
su propia existencia, no importa la latencia, carencias de
rico sabor adornan con color un esplendor cargado de
pura y completa inocencia, un ideal en decadencia, querer
sin temor a poder cambiar para ser mejor con o sin
experiencia, armado de gestos nobles en nombre de la
ciencia, no reclamo clemencia, doctor capacitado
rodeado de seres endebles, colmado de reglas y leyes,
dejando de lado reinas y reyes, calmado, alejado de
murmurantes sin escrúpulos semejantes a mulas o bueyes,
sus barcos no llegan a mis muelles, no soy otro más de esos
peces, ni arpones ni anclas podrán retrasar este avance,
poesía militante delante de, argumentos arrogantes desde
antes que, el ahora se observe un poco distante.
Rodrigo Alegre
Studies for Nightawks 1942 por Edward Hopper