EL FINGIDOR ATENTA
CONURBALIA
La palabra del Fingidor,
en el aire báquico
de vicio suculento,
aroma de éter
rancio.
Buscando, igual,
siempre buscando
el sujeto inmolado
en la recepción del mundo.
NO NO NO
¡Cómo!
NO NO NO
La libertad
¡sí se me ve, se me el culo!
sigue repitiendo
Ese Hombre que busca
lo des
preciado
entre la basura,
mientras un cardenal
consuela al mundo
del símbolo corroído,
líquida la ficción
estanca
el día, frenado
en el viento
podrido
que vician las fábricas,
polvo
que junta en su mameluco
azul flúor
esencia que se erecta
en la multiplicidad del tránsito
rumea, murmura
y se pierde en la cintura
de Luciana que luce
un nuevo top
y a los ojos confunde
la Gran Ilusión
que inocula el Fingidor
en la experiencia
del aleteo que ve,
verdadera
mente ve,
hasta que acaba y cae
inquieto el ojo
sin ver, ya más
del otro lado.
Luis San Martín