cerlo solo. A la cancha voy solo. A defensores solo y a Boca también. A
los recitales también. Mi primer recital, 1981, Queen, en Vélez, fui solo.
Entonces, la escritura y la lectura que están hechas para hacerlas solo, se
me da como mucho más fácil. Paso mucho tiempo solo.
J: Y así y todo, me da la idea, no sé por qué, que el que está solo nunca
podría ser profesor, porque hay que liberarse de cierta timidez.
M: Si, pero estás solo ahí. Lo que uno hace lo está haciendo solo. Incluso
cuando daba clases en el colegio secundario, tres veces me invitaron al
viaje de egresados los pibes de quinto. A mí, que no fui a mi propio viaje
de egresados. Le hablaban al profesor, no a mí. Incluso ahí, era el único
adulto, el único profesor, era solo. No era parte de la experiencia grupal.
Cuando me imaginé futbolista, ¡Me imagine arquero!, y mi modelo era
Gatti, que siempre hizo la suya, los compañeros no lo querían a Gatti.
Pero el profesor no necesariamente es sociable, es como pensar que el
actor es sociable por hablarle al teatro.
T: Es que también tiene que ver con que la soledad es un problema de
una persona.
M: Si, claro. A veces digo un poco en chiste que, como me formé durante la dictadura, o sea, estaban prohibidas las reuniones de más de tres
personas, me formé en esa escala.
J: Entonces elegimos bien el número de gente para hacer la entrevista.
Kohan, Martín . Cuentista, novelista, Licenciado en Letras y estimado
profesor de teoría literaria en la
Facultad de Filosofía y Letras de
la UBA y en la Universidad de la
Patagonia. Ha publicado dos libros
de cuentos, tres de ensayos y nueve
novelas, entre la que se destaca
Ciencias morales (2007), ganadora
del Premio Herralde de novela en
ese año y llevada al cine en 2009
con el título “La mirada invisible”,
bajo la dirección de Diego Lerman.
Para conocerlo más, hay que leerlo.