el asunto es cómo eso se pule y se forma. Yo personalmente creo que lo
que uno puede formar es un lector. O que sobre lo que hay que trabajar
es sobre la lectura. Después cada cual puede ver de esa formación que
uno tiene como lector, qué de eso nutre al escritor que se supone que
uno quiere ser. Porque aprendes leyendo, cuando algo te deslumbra. Yo
que no sé nada de cine, cuando una película me deslumbra digo “¡Uy!”
pero alguien que sabe de cine, dice “Me deslumbró porque...”. Son procedimientos que uno aprende por la experiencia. Sin talento no haces
nada, pero si al talento le das esa formación, se desarrolla mucho mejor,
yo creo que en cuanto a la literatura, es formación de lector.
J: Como dice la conocidísima frase de Borges, “Que otros se jacten de las
páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.
M: Exacto, como lector. Porque al mismo tiempo en la literatura, hay
algo que yo creo que conviene inhibir, pero ven, ahí está la no-libertad.
Me parecen preferible estas dos inhibiciones: Primero no contar lo que
uno siente, o sea, apartarse de la literatura como expresión de sentimientos, incluso para expresar sentimientos es preciso a mi criterio, apartarse
de la inmediatez de la expresión de sentimiento. Segundo, no contar lo
que te pasa. Incluso para contar lo que te pasa, la literatura como narración de las propias experiencias, separarte de la inmediatez de: Me
pasó-lo cuento/Lo sentí-lo cuento. Inhibir ese impulso que a la vez son
los impulsos más recurrentes en la adolescencia, la edad en la que se
entra a la carrera de letras. Me enamoro, me emociono, escribo. Me pasó
algo, me parece genial, lo escribo. Eso es algo totalmente legítimo para
la expresión y para el diario íntimo. Para que eso sea literatura, requiere otras cosas. Y para que esas otras cosas aparezcan o se desarrollen,
para mi conviene inhibir esos impulsos. Incluso el que quiere escribir su
historia de amor tiene que desapegarse para que justamente no haya esa
inmediatez de contarlo tal como le sale. Entonces primero la inhibición
de los principios de lectura con la que alguien en principio viene. Alguien soy yo también.
J: Por lo menos todas las personas que conozco empezaron a escribir por
ese lado.
M: Si, por eso, escribir es lo más fácil que hay si tenés escolaridad, escribir bien es muy difícil. La literatura entonces requiere otras cosas que no
necesariamente van ligadas a la “libertad”, si la pensamos en términos de
espontaneidad, porque en este caso en la formación de un escritor como