Chubasco en Primavera Nº 6 | Seite 23

el asunto es cómo eso se pule y se forma. Yo personalmente creo que lo que uno puede formar es un lector. O que sobre lo que hay que trabajar es sobre la lectura. Después cada cual puede ver de esa formación que uno tiene como lector, qué de eso nutre al escritor que se supone que uno quiere ser. Porque aprendes leyendo, cuando algo te deslumbra. Yo que no sé nada de cine, cuando una película me deslumbra digo “¡Uy!” pero alguien que sabe de cine, dice “Me deslumbró porque...”. Son procedimientos que uno aprende por la experiencia. Sin talento no haces nada, pero si al talento le das esa formación, se desarrolla mucho mejor, yo creo que en cuanto a la literatura, es formación de lector. J: Como dice la conocidísima frase de Borges, “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. M: Exacto, como lector. Porque al mismo tiempo en la literatura, hay algo que yo creo que conviene inhibir, pero ven, ahí está la no-libertad. Me parecen preferible estas dos inhibiciones: Primero no contar lo que uno siente, o sea, apartarse de la literatura como expresión de sentimientos, incluso para expresar sentimientos es preciso a mi criterio, apartarse de la inmediatez de la expresión de sentimiento. Segundo, no contar lo que te pasa. Incluso para contar lo que te pasa, la literatura como narración de las propias experiencias, separarte de la inmediatez de: Me pasó-lo cuento/Lo sentí-lo cuento. Inhibir ese impulso que a la vez son los impulsos más recurrentes en la adolescencia, la edad en la que se entra a la carrera de letras. Me enamoro, me emociono, escribo. Me pasó algo, me parece genial, lo escribo. Eso es algo totalmente legítimo para la expresión y para el diario íntimo. Para que eso sea literatura, requiere otras cosas. Y para que esas otras cosas aparezcan o se desarrollen, para mi conviene inhibir esos impulsos. Incluso el que quiere escribir su historia de amor tiene que desapegarse para que justamente no haya esa inmediatez de contarlo tal como le sale. Entonces primero la inhibición de los principios de lectura con la que alguien en principio viene. Alguien soy yo también. J: Por lo menos todas las personas que conozco empezaron a escribir por ese lado. M: Si, por eso, escribir es lo más fácil que hay si tenés escolaridad, escribir bien es muy difícil. La literatura entonces requiere otras cosas que no necesariamente van ligadas a la “libertad”, si la pensamos en términos de espontaneidad, porque en este caso en la formación de un escritor como