Rápidamente llega al restaurante la policía. Al ver que se acercan los investigadores
Maya toma del brazo a Felipe y le pide que sea él quien los salude, así que éste se retira
los guantes y Maya se sienta desolada en su silla. Al entrar al restaurante el investigador
se dirigió a Felipe diciéndole: “Buenas noches, señor. Lamento su trágica noticia, soy el
inspector James Royer Mortimer de la policía de Orlando, que usted acaba de llamar,
pero me puede decir JR. Mucho gusto.” Le impresionó al darle la mano a Felipe lo
sudorosa que ésta estaba, pero él se disculpó diciendo que acababa de quitarse sus
guantes. Les pidió a todos en el restaurante que se quedaran mientras se iniciaba la
investigación. Ahí estaban los rescatistas, los clientes, los empleados del lugar, Maya y
Felipe.
No se permitió que nadie se acercara a la mesa, y JR comenzó a observar con
detenimiento la escena. Notó el bolso de Maya abierto, colgando en la silla donde ella
estaba sentada, al Señor Soft tirado en el suelo con su dedo ampollado, la comida
apenas empezada, la silla del Señor Soft tirada en el piso y el tenedor del Señor Soft
aun sostenido ligeramente por su mano. La Señora Soft sollozaba mientras Felipe la
consolaba y dos de las clientes del local sentadas en la mesa del lado no paraban de
hablar. Vio como Felipe tiró con furia sus guantes y mientras decía que no los quería
más pues le recordaban la última vez que había tocado a su padre, los botaba en la
caneca a la salida del restaurante.
Se acercó a la comida y notó, como ya lo había lo había hecho Felipe, que la salsa tenía
una textura extraña, así que pidió que viniera un forense y tomara muestras de la misma.
Rápidamente llegó a la escena el mejor especialista de Orlando en venenos, el Forense
Frank Castle. JR empezó a pensar que Felipe tenía razón y que posiblemente sí había
un crimen. Por lo tanto comenzó a indagar.
Se dirigió primero a Felipe y le preguntó:
- ¿Tú estabas aquí cuando sucedió esto?
-No Señor, no estaba aquí, acabo de llegar. -Felipe respondió- Fue Maya quien me llamó
cuando mi padre ya había muerto.
El inspector entonces se dirigió a las Señoras habladoras que estaban comiendo ahí y
les preguntó si habían visto algo sospechoso. Una de ellas comenzó a hablar diciendo:
-Yo vi a la jovencita que estaba con el abuelo, aunque no creo que fuera su abuelo, pues
estaba demasiado cariñosa con él, la vi sacar unos polvos de su cartera mientras el
Señor Soft iba al baño, luego volteé de nuevo a mirar cuando la Señora le ponía la salsa
a los camarones del señor. Nunca hay nada bueno cuando se junta una jovencita de esa
edad con un señor que podría ser su abuelo.
JR le pidió entonces su nombre, y la señora preguntó para qué lo necesitaba, a lo que él
respondió que seguramente su nombre saldría en el periódico de mañana como el de
alguien que había ayudado a resolver un crimen. Entonces ella le dijo que se llamaba
Maria Inés y estaba en Orlando de vacaciones procedente de Colombia. JR le pidió no
volver a su país hasta que la policía le autorizara pues era una testigo clave para un
posible caso de asesinato. Luego interrogó a los meseros quienes le confirmaron que la
Señora Soft había estado sola en la mesa un tiempo mientras el Señor Soft iba al baño,
y le dieron una muestra de la salsa de la cocina.
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