de la tribu del silencio.
Días antes de su muerte Sasha fue a recorrer su tribu que ahora era se expandía
sin medida hasta después de la montaña. Viajó a lo alto de la montaña,
recordando que cuando joven estaba muy asustado de tomar liderazgo en la tribu
y mientras meditaba recorriendo su vida, vio a poca distancia un animal muy viejo,
de pelaje gris y ojos dorados apagados por el tiempo. Luego de observarlo por
largo tiempo vio a la pantera de su juventud. Contempló al tranquilo animal y lo
abrazo con nostalgia. La emoción logro que ambos soltaran lágrimas incesantes.
Al final el Sol Creador, vio que por fin la misión de Sasha se había cumplido.
Había protegido a su tribu y conectado con la madre naturaleza, había reconocido
a la otra parte de su espíritu, la cual había sido escondida sabiamente en una
inocente pantera y se volvió a unir con esta, llenando por completo su espíritu y
su conexión con los Dioses. Ambos, la pantera y Sasha, fueron recogidos por las
manos del Sol Creador. Y a la par de que sus lágrimas caían cada vez desde más
altura impactaban con más fuerza sobre la tierra hasta que sus llantos lograron
cavar una gran cuenca al lado de la imponente montaña, la cual se rellenó con el
agua, agua de la unión espiritual, que cada vez que caía desde más altura era
más potente y pura. Se formó el río el Cerro Mevecuri, o el “Amiscualaya Sotot” (
El rio de la Pantera).
Finalmente mientras subían Sasha se sintió totalmente conectado con la virtud de
la naturaleza, escuchando con deleite al rio, a las ranas, a los pájaros y a las
serpientes, recordando con emoción espiritual el día sagrado en que de repente
de niño se convirtió en hombre, madurando por designio de los dioses para guiar
a su pueblo, y siempre con la certeza de haber vivido una experiencia mística,
donde él había cambiado su apariencia física y espiritual por la de una pantera o
quizás, quizás había sido un Designio Divino.
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