A partir de esto por lo tanto, la Champions es también una industria cultural, siendo así, le daremos a la publicidad dos enfoques, por un lado el espectáculo que ofrece, al ser visto por un gran público a nivel internacional, le propone a estos un estilo de vida en el cual tienen como costumbre hacerle un seguimiento constante al desarrollo de la competición; y por otro lado, también contribuye a difundir la cultura de varios de los países que compiten. Empezando por el primer enfoque, el ser un seguidor de esta competición, implica por ejemplo, verse coaccionados a bajar la app oficial de la Champions League para poder estar al tanto de los resultados, o el hecho de que siempre llegando a casa uno encienda el televisor para ver las repeticiones o resúmenes de los partidos, o incluso que hayan estudiantes y trabajadores que organicen sus horarios para poder ver los partidos de la competición y que cuándo lo vean por televisión lo vean con sus amigos. Las ideas que acabo de mencionar se hacen presentes en la publicidad de la competición, cuando por ejemplo la cerveza Heineken, patrocinadora de la competición, hace publicidad a su bebida con un grupo de adultos que la consumen mientras miran los partidos.
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