Censurada Marzo, 2016 | Page 3

NOTA EDITORIAL

Las ovejas y su ovejero, las marionetas y su marionetero, los seguidores y su lider; es de esta manera que nuestra sociedad se ha dividido desde nuestros tiempos de caza, cavernas e indumentaria animal. Al igual que el cavernícola lider de la comunidad, la necesidad de poder, de subordinar, me ha acompañado desde que tengo memoria; esa obligación ideológica de imponer mi pensamiento sobre el otro, un comportamiento que me tormenta día y noche, y que parece no tener escapatoria, viene escoltado de una pregunta importante: es necesario imponer nuestros pensamientos, ideas o mentalidades sobre el otro? Es precisamente en la búsqueda de una respuesta que nacen Los impertinentes: un grupo estudiantil buscando esa tal "libertad de expresión" que tanto nos han prometido pero poco hemos precensiado.

Es gracias a esa organización por la que tiene esta publicación en la mano; una revista que busca informar y críticar casos de censura alrededor del mundo, con el fin de lograr ese salto agreste hacia un mundo más educado y libre de opresión, hacia una sociedad capaz de expresarse libremente sin ser perseguida, sin ser violentada. Los casos que incorporan la presente abarcan ámbitos desde el artístico hasta el político , todo apuntado a evidenciar la presencia de la censura en nuestra cotidianidad.

Antes de que se dé incio a su viaje por la injusticia se le quiere rescordar que Los impertinentes no apoyan ningún caso de censura sin importar la circunstancia y velan por la multiplicidad en la sociedad contemporanea.

La expresión antes que la opresión

Los impertinentes

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Cerrar los ojos ante el tren que se aproxima no evita el impacto.

Aunque cierres los ojos antes de dormir, el monstruo seguirá allí.

Madurar es podrirse un poco, como las frutas.

Se pueden cerrar las cortinas

y apagar las luces,

pero en algún momento

tendrás que salir al sol.

Nadie pudo tirar la primera piedra,

aunque no lo quieran ver.

Aunque en el día obedezcas a mamá,

en las noches duermes en la boca del lobo,

mientras ella no te mira.

Si el mundo se deshace con una palabra,

la culpa no la tiene la palabra.

Qué miedo ver lo ruin, lo profano y lo perverso, ¿Qué tal que nos quede gustando?

Jeanne Maló

ÍNDICE

- ¡Eso está para morirse! pg.4

- Sin título pg.5

- Censura en el palacio pg.6

- Catcher in the

Rye pg.8

- Sobre la censura en Cuba pg.10

- Diabulus in Musica pg. 12

- El humor es cosa seria pg. 13

- Nación de abuso: Irán pg.14