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una parte del cromosoma que tiene el trigo, que se identifica con un marcador molecular es- pecífico, para poder determinar si la variedad comercial tiene esta traslocación que le da re- sistencia a la Piricularia. Esto ayuda a que el mejorador pueda hacer una selección y acorte los tiempos de mejoramiento. “Desde nuestro proyecto lo que hacemos es, apoyar trabajando con la principal enfermedad que es piricularia de trigo: estudio de epidemio- logía y control químico para ver momentos de aplicación”, manifiesta Rivadeneira. El CIAT viene aportando a la seguridad ali- mentaria del país, trabajando para conseguir nuevas tecnologías y materiales que sirvan para el desarrollo del productor. “Mas del 70 % de la superficie que se siembra en el departamento de Santa Cruz son variedades que las generó el CIAT. En el tema de arroz está la Mac - 18 que se siembra en todo el país, y en el caso del trigo esta la variedad Motacú”, comenta Paz. TRIGO Marisel Baviera, directora de Investigación “Como institución somos un puntal fuerte para el pequeño, mediano y gran productor, estamos siempre ahí a través de la transferencia y la tecnología” En lo que respecta al proyecto de trigo, han logrado grandes avances en los últimos años, sobre todo por un convenio con la Universidad de Kansas State (EUA) mediante el cual se han hecho estudios a nivel de la epidemiología, en- focados principalmente a la enfermedad de la Piricularia de trigo. “Tenemos la colección del hongo, ya aislado y conservado de cada una de las campañas agrí- colas, lo que nos ha permitido apoyar al progra- ma de mejoramiento en lo que son inoculacio- nes artificiales para poder hacer una selección”, comenta Gabriela Rivadeneira, responsable del proyecto de manejo integrado de cultivos y bio- tecnología. En la parte de biotecnología, por medio de las capacitaciones del Dr. Cristian Cruz de la Universidad de Kansas State, se trabaja con la ubicación de una traslocación 2NS. Se trata de CONTACTO ECONÓMICO | JULIO 2019 PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN El CIAT maneja actualmente nueve pro- yectos de investigación, que son recurrentes gracias al financiamiento de la gobernación. Cuatro de ellos son de cultivos, donde se traba- ja con mejoramiento genético en trigo, arroz, soya y maíz. Otros dos proyectos se relacionan a frutales y forestal; está también el proyecto de ganadería, con la parte del bovino criollo, y los ovinos de pelo. Los dos proyectos transversales, son el manejo integrado de cultivos (MIC) y el proyecto suelos. El MIC es uno de los proyectos mas grandes y que aglutina a más investigadores, trabaja en la parte de fitopatología, entomología, malezas y biotecnología. En la institución son aproxima- damente 30 investigadores, pero detrás de ellos hay muchos técnicos y obreros de campo, que son de gran importancia a la hora de llevar ade- lante la investigación. El CIAT se convierte en una herramienta esencial para el productor, donde encuentra in- formación, ya sea de semilla, manejo de cultivo o temas relacionados. Han atendido también a otros departamentos como Pando, Beni y Parte de Tarija. “Como institución somos un puntal fuerte para el pequeño, mediano y gran productor, es- tamos siempre ahí a través de la transferencia y EDICIÓN 233 35