nuestra alma , y lo que en verdad es del Adón y del ruaj . Tan pronto brilla la luz , se establece una separación entre el alma y el ruaj , y se disciernen los pensamientos y las intenciones del corazón .
Tal vez anteriormente nos esforzábamos por discernir y clasificar según las doctrinas lo que era del Adón o de la carne o del Ruaj haKodesh o de la gracia o del hombre exterior o del hombre interior . Habíamos creado una lista enorme y posiblemente hasta la intentamos memorizar , pero aun así , permanecíamos en tinieblas . Seguíamos actuando de la misma manera , sin poder deshacernos del hombre exterior , ni librarnos de todo lo negativo y lo natural de nuestras vidas . Aunque podíamos detectar lo que era de la carne y condenarlo , eso no nos salvaba . La liberación no llega de esta forma , sino únicamente por la luz de Elohim . Tan pronto como la luz de Elohim brilla sobre nosotros , comprendemos que aun nuestra crítica y rechazo de lo carnal es un acto de nuestra carne . Cuando el Adón nos dé Su luz y discernamos los pensamientos e intenciones de nuestro corazón , veremos nuestra verdadera condición y nos inclinaremos ante Él , diciendo : " Adón , ahora veo que todo esto pertenece al hombre exterior ". Hermanos , sólo esta luz separará nuestro hombre exterior de nuestro hombre interior . Tal separación no se produce al negarnos a nosotros mismos , ni al tomar una decisión firme . Estas actitudes no son confiables . Aun nuestra confesión , por más lágrimas que la acompañen y por más que pidamos que la sangre de Mashiaj nos lave , puede ser impura . La luz del Adón nos hace ver la realidad tal como Elohim la ve , y nos guía a no confiar en nuestros pensamientos .
Elohim afirma que Su palabra es viva y eficaz y que no hay nada que sea más cortante . Cuando esta palabra viene a nosotros , divide y separa el alma del ruaj , de la misma forma que una espada de dos filos divide las coyunturas y los tuétanos . Esta división se produce cuando se ponen de manifiesto los pensamientos y las intenciones del corazón . Muy pocos conocen realmente su propio corazón , porque únicamente aquellos que se encuentran bajo la luz divina pueden conocerlo . El requisito ineludible para conocer nuestro corazón es estar bajo el brillo de la luz de Elohim . Cuando la Palabra de Elohim viene a nosotros , comprendemos que hemos vivido para nosotros mismos y para nuestra propia satisfacción , gloria , realización , posición y edificación . Siempre que la luz de Elohim manifiesta nuestro yo , somos humillados de tal forma que caemos postrados ante el Adón .