CBC 06 - Consagración y Separación | Page 9

si nosotros, los que hemos sido salvos, deseamos tener una vida creyente mejor, andar apropiadamente en el camino del Adón y dar testimonio de Él, es necesario que pongamos fin a nuestro pasado. En segundo lugar, darle fin al pasado no responde a las exigencias de normas externas, sino al mover interno del Ruaj. Las religiones del mundo se basan en sus nu- merosos códigos religiosos, y sus seguidores viven y se conducen en conformidad con esas normas. Pero la sal- vación que el Adón nos brinda no es así. La salvación del Adón, por medio de la regeneración del Ruaj haKo- desh, nos da una vida nueva. Debido a que tenemos una vida nueva, la vida divina, ahora podemos vivir y conducirnos en la presencia de Elohim al basarnos en el sentir de la vida divina y en la operación del Ruaj en nosotros. Por consiguiente, ter- minamos con nuestro pasado teniendo como base el mover del Ruaj. Así, el Ruaj opera en una persona re- generada y le comunica el sentir de que tiene que po- ner fin a ciertos asuntos de su pasado, ya que éstos son incompatibles con la vida nueva de uno que ha creído en Mashiaj. Todavía más, terminar con el pasado no constituye un precepto de la asamblea de creyentes, PERO SI NO LO HACEMOS, SEGUIREMOS CARGANDO CON LAS COSTUMBRES DEL VIEJO HOMBRE Y NUNCA SOME- TEREMOS NUESTRA ALMA. La vida que hemos obtenido es santa, y para que el Ruaj se mueva y opere en nues- tro ser, necesitamos devolver al alma a su justo lugar. Por lo tanto, el Ruaj, sin duda alguna, exigirá que noso- tros, poseedores de la vida kadosh, eliminemos todo ídolo y todo lo relacionado con ídolos, que nos des- hagamos de todo lo demoníaco e inmundo, que devol- vamos lo que debemos, y que demos fin a nuestra vieja manera de vivir. Así pues, nuestra responsabilidad consiste en dejarnos conducir por el Ruaj y permitir que El se mueva libre- mente en nuestro ser. VOLVER 9 Para ampliar, ver la Serie CUERPO, ALMA Y RUAJ.