El fundamento en base al cual nos separamos del
mundo
La base para hacer frente al mundo es la misma que
para hacer frente al pecado. Debemos separarnos del
mundo basados en el sentir interno nacido de la comu-
nión. Pero aparte de esto, hay dos factores que influ-
yen decisivamente en nuestro sentir con respecto al
mundo: nuestro amor a Elohim y nuestro crecimiento
espiritual en la vida divina.
Primero, cuando nuestro amor por Elohim hace que es-
temos ante Él, quien es la luz, su Ruaj haKodesh pone
en evidencia el mundo en nosotros. Siempre que esta
luz aparece, provoca que nos separemos del mundo.
Segundo, nuestro sentir interior hacia el mundo tam-
bién depende de nuestro crecimiento espiritual. Cuanto
más avancemos en la vida espiritual y en el conoci-
miento de Elohim, discerniremos el mundo con mayor
profundidad.
La práctica de separarnos del mundo
Si queremos separarnos del mundo, debemos orientar
nuestros esfuerzos hacia un único objetivo: CERRAR
NUESTRA MENTE AL MUNDO. Por supuesto, es muy difí-
cil cerrar nuestra mente a los pensamientos pecamino-
sos, porque el pecado vive dentro de nosotros, pero es
mucho más difícil hacerlo cuando la tentación nos ro-
dea constantemente. Las Escrituras declaran que el pe-
cado mora en nosotros, pero nunca menciona que el
mundo vive en nosotros. Ya que el mundo es algo ex-
terno, es más fácil rehusarse a pensar en él si modifi-
camos nuestras vidas y las conformamos a Elohim y no
al mundo, y si nos rodeamos de hermanos y hermanas
que hacen lo mismo. Cuando nos esforzamos por sepa-
rarnos del mundo, debemos ser decididos y violentos
para echar fuera cualquier pensamiento del mundo. No
sólo debemos cerrar la puerta, sino también levantar
rejas, e incluso muros, alrededor de nosotros. De esta
manera, podremos resolver cabalmente el problema
del mundo.
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