No amen al mundo ni las cosas que están en el
mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del
Padre no está en él; porque todo lo que hay en
el mundo –los deseos de la carne, los deseos de
los ojos y la arrogancia de la vida– no proviene
del Padre sino del mundo. Y el mundo está pa-
sando, y sus deseos; pero el que hace la volun-
tad de Elohim permanece para siempre. Ya-
hanan Alef/1 Juan 2:15-17
zando el pecado, y por otro, posee al hombre por me-
dio del mundo, y por ende, hace que el hombre se
aparte de la presencia de Elohim y se pierda. Un estu-
dio de Bereshit/Génesis aclarará esta diferencia. Aun-
que Adán fue corrompido por el pecado, él no dejó la
presencia de Elohim. No fue hasta Bereshit/Génesis 4,
cuando el hombre inventó la civilización y formó el sis-
tema mundano, que el hombre fue usurpado y ganado
por haSatán mediante el mundo. Por consiguiente, el
hombre dejó de pertenecer a Elohim.
La diferencia que hay entre el pecado y el mundo
Inmediatamente después de nuestra consagración, lo
primero que debemos hacer es tomar las medidas res-
pectivas en relación con nuestros pecados y luego, de-
bemos separarnos del mundo.
Puesto que ambos contaminan nuestras vidas y son
abominables para Elohim, ambos deben ser eliminados
y purgados. Sin embargo, la contaminación producida
por cada uno de estos aspectos es diferente. La conta-
minación del pecado es feroz, grotesca y repugnante,
mientras que la contaminación del mundo es más civili-
zada y refinada, frecuentemente hermosa a los ojos de
los hombres.
Además, el daño que causan el pecado y el mundo en
el hombre difieren enormemente: el pecado contamina
al hombre, mientras que el mundo no sólo lo contami-
na, sino que también lo posee. Es mucho más grave ser
poseído por el mundo que ser contaminado por el pe-
cado. Por un lado, haSatán corrompe al hombre utili-
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Si bien Avraham mintió repetidas veces al afirmar que
su esposa era su hermana, este fracaso no era sino un
pecado que simplemente lo contaminaba pero que no
lo usurpaba. Así, él aún podía ser uno que servía al
Adón y que oraba por otros en tierra pagana (véase