pararse del mundo. Elohim manda que quienes le sirven
se separen del mundo.
Nuestra senda: el desierto
Si anhelamos tener un testimonio apropiado, no basta
con confesar con nuestra boca: "Creo en el Adón Yahs-
hua", sino que también tenemos que salir del mundo y
separarnos del mismo. Esto nos llevará un paso más
adelante. No podemos ser creyentes mudos; sin embar-
go, tampoco basta con solamente abrir la boca para
confesar nuestra fe. Tenemos que separarnos del mun-
do y poner fin a nuestras antiguas amistades, nuestros
vínculos sociales y toda otra relación que tengamos con
el mundo. Debemos valorar la posición que ahora te-
nemos en el Adón y abandonar la posición que teníamos
en el pasado. No sólo nosotros debemos salir de Mitzra-
yim, sino también nuestras posesiones. Aunque otros
digan que somos insensatos, no debemos escucharlos;
debemos salir de Mitzrayim hoy mismo. Desde el mo-
mento en que nos hicimos creyentes, Mitzrayim ha de-
jado de ser nuestra senda. Ahora nuestra senda es el
desierto.
Esto es relativamente fácil a muchos en cuestiones más
o menos "visibles". Sin embargo, todos tropiezan en
asuntos más profundos, porque como hemos nacido de-
ntro del mundo, creemos que muchas cosas que hace-
mos "están bien". Por ejemplo, estamos convencidos de
que debemos enviar a nuestros hijos a la escuela y la
universidad "para que se forjen un futuro". Sin embar-
go, la educación que reciben en el sistema educativo
no es sino ADOCTRINAMIENTO MENTAL PARA AMOLDAR-
SE AL MUNDO Y SERVIR A HASATÁN. Las Escrituras nos
dicen claramente:
Instruye al niño en el camino que debe andar; y
cuando viejo, no se apartará de él. Mish-
lei/Proverbios 22:6
Esta orden es para LOS PADRES, no para maestros o
educadores desconocidos, que les inculcan filosofías
mundanas hábilmente mezcladas con "conocimientos
útiles". ¿CÓMO CONSEGUIREMOS APARTARNOS DEL
MUNDO CUANDO PERMITIMOS QUE NUESTROS NIÑOS
PERMANEZCAN ALLÁ PRISIONEROS DE FARAÓN? Ellos se-
guirán siendo conformados a la moda de Mitzrayim, y
nosotros no tardaremos en regresar por ellos y seguir
sus costumbres nuevamente.
Desde que comprendemos que la educación como la
conocemos es una invención de apenas un par de siglos
y que su única finalidad no es capacitar a los niños para
su crecimiento personal sino amoldarlos para ser útiles
al sistema satánico, no debemos continuar creyendo
que el sistema educativo es algo bueno para nuestros
hijos, mucho menos que Yahweh lo respalda.
Y una vez que comprendemos a respecto de este punto
de la educación, seremos capaces de PROFUNDIZAR Y
MIRAR TODOS LOS ÁMBITOS DE NUESTRAS VIDAS: TRA-
BAJO, CULTURA, ENTRETENIMIENTO, VIDA SOCIAL,
ECONOMÍA, etc. Cuando hagamos esto, nos sorprende-
remos de comprender que TODO LO QUE CREÍAMOS QUE
HACÍAMOS "BIEN" NUNCA ESTUVO RESPALDADO POR EL
ETERNO, porque las cosas del mundo se oponen a Él.
Los creyentes formamos parte del mundo en un sentido
físico, vivimos en él, PERO SOMOS PEREGRINOS Y EX-
TRANJEROS. Como tales, debemos ocuparnos de man-
tener nuestra propia "cultura", nuestro modo de vida,
que poco y nada tiene a ver con el mundo.
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