Destruir las cosas demoníacas e inmundas
Lo que sucedió con los creyentes de Éfeso constituye
otro ejemplo de terminar con el pasado. MaAseh Shli-
chim/Hechos 19:19 nos dice que los creyentes efesios
que solían practicar la magia trajeron sus libros y los
quemaron. Basados en esto, nosotros hemos adoptado
la práctica de incinerar todo objeto inmundo y demon-
íaco, todo aquello que sea impropio, como por ejem-
plo: las velas e inciensos que se usan para adorar ído-
los, los adornos y vestimentas con imágenes de drago-
nes, libros que las religiones paganas consideren como
sagrados, libros y amuletos que tengan que ver con la
adivinación y las tablas que se usan para practicar la
adoración de los antepasados; además, todo aquello
que sirva para juegos de azar, todo lo que se usa para
embriagarse con bebidas alcohólicas, pipas para fumar,
libros obscenos y fotografías pornográficas. Las ropas
indecentes también pertenecen a esta categoría. Todas
estas cosas son demoníacas e indecentes. Todos noso-
tros debemos ser conducidos por el Ruaj haKodesh a
arrancar tales objetos de nuestras vidas y de nuestros
hogares.
En breve, todo lo que tenga que ver con ídolos y cual-
quier objeto demoníaco e inmundo, independiente-
mente del valor monetario que tenga, arderá en el fue-
go. Las Escrituras dice específicamente que los objetos
quemados por los efesios equivalían a cincuenta mil
piezas de plata. Esto nos demuestra que cuando los
efesios destruyeron las cosas demoníacas e inmundas,
ellos quemaron numerosos objetos de valor. Por lo tan-
to, al destruir objetos demoníacos e inmundos, no de-
bemos tener en cuenta el costo o pérdida que ello sig-
nifique en términos monetarios, sino la liberación que
tal acción nos proporciona.
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Para ampliar, ver la Serie CUERPO, ALMA Y RUAJ.