INFANCIA, período privilegiado para educar
Las características del amor verdadero se transmiten
a los hijos desde siempre, a partir del ejemplo,
las vivencias y las palabras.
La importancia de mamá y de papá
Mamá y papá presentes: modelo de vida
y fuente de identificaciones.
Papá anima, impulsa y
fortalece a los hijos.
Mamá escucha, contiene y
acompaña.
A partir del dato biológico
(ser varón - ser mujer) se
desarrolla la identidad
sexual que es la convicción
íntima de pertenecer a uno
u otro sexo.
Mamá y papá, dotados de la misma dignidad humana,
aportan de manera conjunta y complementaria sus
características propias y enriquecen a los hijos de un modo inigualable.
Nadie puede negar el vínculo que se gesta entre una mamá y su hijo en los 9 meses de
embarazo. En el nacimiento se produce el primer contacto cara a cara, que luego se
acrecentará a diario con cuidados, afecto, miradas y atención. Con mamá se establece un
vínculo más cercano, cálido y seguro que permite al niño desarrollar su confianza básica.
Desde la gestación del bebé, la protección que papá otorga a mamá incide en su embarazo.
Luego en la crianza del niño será su seguridad y apoyo permanente: papá contribuye a la
socialización. Le abre la puerta al mundo y lo anima a enfrentarlo.
Un niño y una niña pueden identificarse con sus padres si cada uno cumple con su misión
de varón o de mujer.
En los 8 o 9 primeros años de la vida se va desarrollando la identidad sexual.
Para ese desarrollo es necesario que estén presentes la figuras masculina y femenina.
Gracias a los dos modelos, el niño aprende acerca de las diferencias entre el varón y la
mujer, y de los vínculos entre ambos.
Es recomendable:
? Buscar que trabajo y familia sean lo más compatibles posible. Muchos dedican más
tiempo a las obligaciones y a cuestiones urgentes, y menos a aquello que es
importante y los hace felices.
? Buscar un tiempo de encuentro diario, por ejemplo la mesa familiar.
? Conversar y jugar con los hijos.
? Ayudarlos a superar las dificultades, sin evitárselas.
BUENOS HÁBITOS
Las virtudes son hábitos operativos buenos, que se adquieren por repetición de actos y
conceden a la persona facilidad para obrar.
Los hábitos más importantes se adquieren en ia infancia dentro del ámbito familiar. Orden,
sinceridad, obediencia, cortesía, generosidad, agradecimiento, laboriosidad, responsabilidad,
optimismo, entre otros, al incorporarse mejoran a la persona.
No esperemos hasta la adolescencia para educar la inteligencia y la voluntad.
La función de la inteligencia no es sólo adquirir conocimiento sino aprender a ver la realidad.
Algunas sugerencias para lograr que el niño se haga cargo de sí mismo y desarrolle
buenos hábitos.
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