Caperucita roja con final inesperado.
Había una vez, una niña llamada Caperucita Roja. Se
llamaba asi porque su madre solía vestirla de rojo.
Un día, la madre de la Caperucita Roja le pidió que
llevara algunos pasteles a su abuela. Por eso, fue al
bosque que tenía que atravesar. Mientras andaba por el
bosque, cogió un atajo al contrario de lo que le habia
dicho su madre. De repente, se encontró con el lobo. El
le pregunto adonde se iba y Caperucita Roja le confesó
que debía ir a casa de su abuela para regalarle unas
galletas. Le pidió después que hablara de su abuela con
más detalles. Cuando Caperucita le respondió, el lobo se puso feliz y corrió lo
antes posible a donde la niña quería ir. La niña, entonces, se puso muy
preocupada ! Cuando el lobo llegó a la caso, encontró a la abuela ¡y la
reconoció!
En efecto, el lobo no había sido un animal toda su vida sino que antes era un
hombre muy guapo que se llamaba Néstor. Estaba enamorado de una mujer
muy suave llamada Lucia. En realidad Lucía era la abuela de Caperucita Roja.
Pero uno de sus amigos que estaba celoso de su éxito con las mujeres le
había transformado en un lobo muy feroz y cruel. Explicó a su enamorada
quien era y porque tenía la forma de un lobo. Lucía comprendió que era
Néstor. El lobo le explico que, gracias a Caperucita Roja que se parecía mucho
a Lucía cuando era joven, descubrió que la niña estaba hablando de su amor.
Le dio un beso y su bigote le cosquilleo. Caperucita Roja llegó en ese momento
a la casa y descubrió a los dos enamorados. Estuvo muy sorprendida pero
acepto este amor un poco raro pero hermoso. Toda la noche comieron y
rieron. Los enamorados vivieron toda su vida juntos y Caperucita Roja les
visitaba cada fin de semana y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si
quieres que te lo cuente otra vez cierra los ojos y cuenta hasta tres.
Marie l. P.et Emma C.