CAPERUCITA ROJA, EN LA ÉPOCA MEDIEVAL
En un lejano país, había una niña pequeña que se llamaba Caperucita Roja, a causa de su ropa
que era siempre roja.
Vivía en el castillo del rey
Fernando de Aragón,
porque su madre era la
cocinera del castillo y
su abuela era la dama de
honor de la reina,
Isabel de Castilla. Entonces,
toda la gente las
conocía y las querian. La
niña solía aportar el
desayuno de la reina en su
cama porque Isabel
desayunaba
justo
al
despertar.
Su
habitación se situaba en lo
alto de la Torre de los
Reyes, llamada como eso
porque era la más alta
y la más majestuosa, y
además,
porque
albergaba las habitaciones
de los reyes.
Un dia, cuando la niña
salía de la cocina de su
madre para hacer la
entrega
acostrumbada,
encontró, de repente,
un lobo. La chica no lo
conocía pero este lobo
era el más temido del reino.
En efecto, había ya
matado a muchas personas y
toda la gente estaba
aterrorizada por él. Pero la
niña, ingenua, le dió
todas las informaciones que
pedía : dónde era la
cama de la reina, si había
soldados
para
protegerla... porque el lobo
quería comerla.
El lobo echó a correr para llegar antes de Caperucita Roja a la cama de la reina. Pero, al mismo
momento, la chica fue ralentizada por un trovador que estaba haciendo malabarismos. Entonces,
cuando empezo a subir la escalera que llevaba a la cama de la reina, el lobo ya estaba comiendo la
abuela de la niña que se opuso al lobo. Caperucita Roja, a punto de llegar, oyó el lobo y tuvo
miedo. Entonces, corrió por la escalera para ir a buscar a los soldados de la reina. Cuando ellos y
la niña llegaron a la cama de la reina, el lobo había ya comido la abuela y la reina. Entonces,
decidieron encerrar el lobo en la cárcel para castigarlo. Cuando el rey aprendió la terrible noticia,
se enfureció y organizó un torneo entre el lobo y el mejor caballero del país para que se muriera. Al
día siguiente, por la mañana, el torneo comenzó. Todas las personas que poblaban el reino
estaban en el castillo para ver el espectáculo. Diferentes caballeros se pelearon antes del último,
terrible y tan esperado combate. En cuanto al lobo, por su comida se sentía pesado, no pudo
defenderse. Entonces, murió. El rey decidió a continuación abrir la barriga del lobo para recuperar
su esposa y la abuela. Afortunadamente, las dos mujeres estaban sanas y salvas. Entonces, una
gran fiesta fue organizada en el castillo y en todo el reino para celebrar la reina y su dama de
honor, la abuela de Caperucita Roja. Además, felicitó a Caperucita Roja porque había ayudado a la
reina llamando a sus soldados. Hoy en día, la niña sigue llevando el desayuno de la reina todas las
mañanas, pero una cosa ha cambiado: cada noche, la reina le cuenta un nuevo cuento para que se
duerma.
Y esta historia tan sencilla no la saben en Sevilla, en Córdoba casi nada, porque la escuche en
Granada.