Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 76
es muy pequeño, tal vez no mayor de nueve metros por
nueve. Pero al entrar, nos sorprendió la presencia de
un buda de tres metros de alto de oro macizo. Pesa
más de dos toneladas y media ¡y está valuado en unos
ciento noventa y seis millones de dólares! Es un
espectáculo extraño ese buda de oro macizo de aspecto
agradable y a la vez imponente que nos sonreía.
Mientras nos dedicábamos a las tareas normales del
turismo (sacar fotos y lanzar expresiones de
admiración sobre la estatua), caminé hasta una caja de
vidrio que contenía un pedazo grande de arcilla de
unos dieciocho centímetros de espesor por treinta de
ancho. Junto a la vitrina había una hoja escrita a
máquina que narraba la historia de la magnífica
estatua.
En 1957, un grupo de monjes de un monasterio tuvo
que reubicar un gran buda de arcilla de su templo en
otro lugar. El monasterio sería trasladado para que se
llevara a cabo el proyecto de una autopista a través de
Bangkok. Cuando la grúa empezó a levantar el ídolo
gigante, el peso era tan tremendo que empezó a
rajarse. Para colmo, comenzó a llover. El monje
director, preocupado por el posible daño a la imagen
sagrada, decidió volver a poner la estatua en el suelo y
cubrirla con una lona grande para protegerla de la
lluvia.
Esa misma noche, el monje director fue a ver al
buda. Iluminó con su linterna debajo de la lona para