Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 73

daré los 2,37 ahora y 50 centavos por mes hasta terminar de pagarlo. El dueño del negocio lo contradijo: -En realidad, tú no quieres comprar ese perrito. Nunca va a poder correr y jugar contigo como los demás cachorritos. Al oír esto, el chiquito se agachó y se levantó el pantalón para revelar una pierna izquierda torcida e inválida apoyada en un aparato metálico. Miró al dueño del negocio y suavemente respondió: -Bueno, ¡yo tampoco corro muy bien, y el cachorrito va a necesitar alguien que lo entienda! Dan Clark Resistiendo a la tormenta 2 APRENDER A AMARSE A UNO MISMO