Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Página 71
empezó a llamar a los miembros de la familia.
Recordó entonces el día que Bopsy había pasado como
bombero, llamó al jefe de bomberos y le preguntó si
era posible que enviara un bombero en uniforme al
hospital para estar con Bopsy mientras éste hacía su
transición. El jefe respondió: “Podemos hacer más que
eso. Estaremos ahí en cinco minutos. ¿Podría hacerme
un favor? Cuando oiga sonar las sirenas y vea titilar
las luces, ¿quiere anunciar por el sistema de
altoparlantes que no hay un incendio? Es simplemente
que el Departamento de Bomberos va a ver a uno de
sus mejores miembros una vez más. ¿Y puede abrir la
ventana de su habitación? Gracias”.
Unos cinco minutos más tarde llegó al hospital el
camión de bomberos, extendió su escalera hasta la
ventana de Bopsy en el tercer piso y dos mujeres
bomberos subieron hasta su cuarto. Con el permiso de
la madre, lo abrazaron, lo sostuvieron y le dijeron lo
mucho que lo querían.
Con su último aliento, Bopsy miró al jefe de
bomberos y dijo: -Jefe, ¿ya soy de veras un bombero?
-Sí, Bopsy –dijo el jefe.
Con esas palabras, Bopsy sonrió y cerró los ojos por
última vez.
Jack Canfield y Mark V. Hansen