Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 54
Hansen. Por qué una chica con apenas unos días de
vida habría de querer oír a un predicador. De pronto,
alguien interrumpió mis pensamientos...
-Aquí está Amy –dijo Vogt, al tiempo que ponía la
mano frágil de ella en la mía. Frente a mí, había una
chica de diecisiete años. Un turbante de brillantes
colores rojo y anaranjado cubría su cabeza que había
quedado pelada debido a los tratamientos con
quimioterapia. Su cuerpo estaba encorvado, debilitado.
Dijo:
-Mis dos metas eran terminar el secundario y estar
presente en su charla. Mis médicos no me creían capaz
de ninguna de las dos cosas. No pensaban que tendría
energía suficiente. Me mandaron de vuelta con mis
padres... Estos son mamá y papá.
Me brotaron las lágrimas; estaba ahogado. Mi
equilibrio se tambaleaba. Estaba profundamente
conmovido. Carraspeé, sonreí y dije:
-Tú y tu familia son nuestros invitados. Gracias por
querer venir.
Nos abrazamos, nos miramos a los ojos y nos
separamos.
He asistido a muchos seminarios de sanación en
Estados Unidos, Canadá, Malasia, Nueva Zelandia y
Australia. He visto trabajar a los mejores sanadores y
he estudiado, investigado, escuchado, analizado y
cuestionado qué funciona, por qué y como.