Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 49
Sí, la sonrisa, la conexión sincera, espontánea y
natural entre las personas. Cuento esta historia en mi
trabajo porque me gustaría que la gente considerara
que debajo de todas las capas que construimos para
protegernos: nuestra dignidad, nuestros títulos,
nuestros diplomas, nuestro estatus y la necesidad de
que nos vean de determinadas maneras, debajo de todo
eso, esté el yo auténtico y esencial. No me da miedo
llamarlo alma. Realmente, creo que si esa parte tuya y
esa parte mía pudieran reconocerse, no seríamos
enemigos. No podríamos sentir odio ni envidia ni
miedo. Llego a la triste conclusión de que todas esas
otras capas, que construimos con tanto esmero a lo
largo de nuestras vidas, nos distancian e impiden que
nos pongamos en real contacto con los demás. La
historia de Saint-Exupéry habla de ese momento
mágico en que dos almas se reconocen.
He tenido algunos momentos así. Al enamorarme por
ejemplo. Al mirar a un bebé. ¿Por qué sonreímos
cuando vemos un bebé? Tal vez sea porque vemos a
alguien sin todas esas capas defensivas, alguien cuya
sonrisa nos resulta genuina y sin engaños. Y el alma de
niño que llevamos dentro sonríe anhelante en
reconocimiento.
Hanoch McCarty