Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Seite 43

llevó nada de tiempo. Él tampoco recibió una propina mayor o menor. Si cayó en oídos sordos, ¿qué más da? Mañana, ya habrá otro taxista al que pueda intentar hacer feliz. -Estás totalmente loco –dije. -Eso demuestra lo cínico que te has vuelto. Hice un estudio. Al parecer, lo que les falta a nuestros empleados postales, además de dinero, es que nadie les dice qué bien hacen su trabajo. -Es que, directamente, no trabajan bien. -No trabajan bien porque sienten que a nadie le importa si lo hacen o no. ¿Por qué nadie les dice nada amable? Pasamos frente a una obra en construcción y había cinco obreros que comían su almuerzo. Mi amigo se detuvo. -Están haciendo un trabajo magnífico. Ha de ser difícil y peligroso. Los hombres miraron a mi amigo con recelo. -¿Cuándo estará terminado? -En junio –masculló uno. -Ah. Es impresionante. Deben de estar muy orgullosos. Nos alejamos. -No había visto a nadie como tú después de Don Quijote de la Mancha –dije.