Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 38
El gordo Ed
Cuando llegué a la ciudad para presentar un
seminario sobre Conducción Firme, un grupito me
invitó a cenar para ponerme al tanto de la gente con la
que debería hablar al día siguiente.
El líder evidente del grupo era el gordo Ed, un tipo
corpulento con una voz profunda y estruendosa.
Durante la comida, me informó que era mediador en
una gran organización internacional. Su trabajo
consistía en ir a determinadas divisiones o subsidiarias
para poner fin al empleo del ejecutivo a cargo.
“Joe –dijo-, estoy ansioso por lo de mañana porque
todos necesitan escuchar a un tipo duro como tú.
Descubrirán que mi estilo es el indicado”, se rió
socarronamente y me guiñó el ojo.
Yo sonreí. Sabía que sería distinto de lo que él
suponía.
Al día siguiente, se mantuvo impasible durante todo
el seminario y se fue al final sin decirme una palabra.
A los tres años, volví a esa ciudad para presentar otro
seminario sobre administración más o menos al mismo
grupo. Allí estaba nuevamente el gordo Ed. A eso de
las diez, de golpe se puso de pie y preguntó en voz
alta:
-Joe, ¿Puedo decir algo a esta gente?
Sonreí y dije: