Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Seite 245
Después, necesitaba un lugar para albergar a los
huérfanos una vez que fueran evacuados... Los
militares de Fort Benning se resistían, pero Betty, de
una manera brillante y tenaz, insistió. Por más que lo
intentara, no podía hablar por teléfono con el
Comandante General, de modo que llamó a la oficina
del Secretario del Ejército, Bo Callaway. Su deber
también era no responder las llamadas de Betty, por
urgentes e importantes que fueran. Sin embargo, Betty
no iba a darse por vencida así nomás. Había llegado
muy lejos y hecho mucho para detenerse a esa altura.
De modo que, teniendo en cuenta que era de Georgia,
llamó a su madre y le pidió ayuda. Betty logró
conmoverla y le pidió que intercediera. Casi de la
noche a la mañana, el Secretario del Ejército, su hijo,
respondió e hizo los arreglos necesarios para que la
escuela de Fort Benning fuera usada como hogar
provisorio para los huérfanos de An Lac.
Pero todavía quedaba por superar el desafío de cómo
evacuar a los niños. Cuando Betty llegó a Saigón, fue
de inmediato a ver al Embajador Graham Martin y le
pidió algún tipo de transporte para los niños. Había
tratado de contratar un avión de Pan Am, pero Lloys de
Londres había subido tanto el seguro que era imposible
negociar. El Embajador consintió en ayudarla si se
tramitaban todos los papeles a través del gobierno
vietnamita. El Dr. Dan firmó el último documento,