Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 236
Es lo que empezaron a hacer todos los días. Significó
para los dos, compartir una experiencia maravillosa y
mientras corría no tenía ataques. Después de unas
semanas, Patti le dijo a su padre:
-Papá, me encantaría batir el record femenino de
carrera de larga distancia.
El padre chequeó el Guiness Book of World Records
y encontró que lo más lejos que había llegado una
mujer eran ciento veintiocho kilómetros. Cuando
estaba en primer año del secundario, Patti anunció:
“Voy a correr desde Orange County hasta San
Francisco”. (Una distancia de seiscientos cuarenta
kilómetros). “Al año siguiente –continuó- voy a correr
hasta Portland, Oregon.” (Más de tres mil kilómetros).
“Al año siguiente correré hasta St. Louis. (Unos cuatro
mil kilómetros). “Después correré hasta la Casa
Blanca:” (Más de seis mil kilómetros).
En vista de su deficiencia, Patti era tan ambiciosa
como entusiasta, pero decía que, para ella, la
desventaja de ser epiléptica era simplemente “una
incomodidad!. No se concentraba en lo que había
perdido, sino en lo que le había quedado.
Ese año, realizó su carrera a San Francisco con una
remera que decía “I Love Epileptics”. Su padre corrió
cada kilómetro a su lado, y la madre, enfermera, los
siguió en una camioneta por si había alguna
complicación.