Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Seite 231

era ver la cara del otro chico con mi pierna artificial en la mano.” El amor de Roger por los deportes fue creciendo al igual que su confianza en sí mismo. Pero no todos los obstáculos cedieron ante su determinación. Comer en el comedor con los otros chicos mirándolo manipular mal la comida era muy doloroso para él, como su reiterado fracaso en la clase de mecanografía. Aprendí una muy buena lección de la clase de mecanografía –decía Roger-. No se puede hacer todo, es mejor concentrarse en lo que uno puede hacer. Una cosa que Roger sí podía hacer era mover una raqueta de tenis. Desgraciadamente, cuando la movía fuerte, en general volaba raqueta y todo. Por suerte, Roger dio con una raqueta de tenis de aspecto extraño en una tienda de deportes y accidentalmente, al levantarla, metió el dedo en el mango de dos barras. La abertura permitió que Roger diera golpes, hiciera los servicios y voleas como cualquier jugador hábil. Empezó a practicar todos los días y muy pronto jugaba, y perdía partidos. Pero Roger persistió. Practicó y practicó y jugó y jugó. Una operación le permitió tomar mejor su raqueta especial, mejorando considerablemente su juego. Si bien no tenía modelos que lo guiaran, para Roger el tenis se convirtió en una obsesión y con el tiempo empezó a ganar.