Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 217
¿Estaba loco? Quería decirle que no iba a permitirle
acercarse al agua hasta los treinta y cinco años, pero
me mordí la lengua y recé para que se olvidara del surf
para siempre.
Durante los siguientes siete días insistió en que lo
dejara volver a la orilla. Después de haberle repetido
enfáticamente “No” por centésima vez, me venció en
mi propio terreno.
-Mamá, nos enseñaste a no abandonar lo que
amamos.
Entonces trató de sobornarme. Me había comprado
un poema enmarcado de Langston Hughes “porque me
hizo acordar a ti”.
Una madre a su hijo
Bueno, hijo, te diré:
la vida para mí no es una escalera de cristal.
Tiene clavos.
Y astillas,
y tablones rotos,
y lugares sin alfombra en el piso
desnudo.
Pero todo el tiempo
hay que subir
y alcanzar rellanos
y dar vueltas
y a veces avanzar en la oscuridad