Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 196

humanos” en crecimiento y expansión que no permiten que la edad sea un obstáculo para su concreción. Florece Brooks se unió al Cuerpo de Paz cuando tenía sesenta y cuatro años. Gladys Clappison vivía en el pensionado de la Universidad de Iowa mientras trabajaba en su tesis de historia a los ochenta y dos años. También está el caso de Ed Stitt, quien a la edad de ochenta y siete años, trabajaba en el área docente de un instituto terciario de su comunidad en Nueva Jersey. Ed decía que lo preservaba de la “enfermedad de los envejecidos” y le mantenía el cerebro alerta. Es posible que, a lo largo de los años, ninguna persona haya agitado tanto mi imaginación como Walt Jones de Tacoma, Washington. Walt sobrevivió a su tercera mujer con la cual estuvo casado cincuenta y dos años. Cuando murió, alguien le dijo a Walt que debía ser triste perder a una amiga de tanto tiempo. -Bueno, por supuesto que sí –fue su respuesta-, pero tal vez haya sido lo mejor que podía pasar. -¿Cómo es eso? -No quiero ser negativo o decir algo que difame su fantástico carácter, pero en la última década, estaba un poco agotada conmigo. Cuando le pidieron que se explicara mejor, agregó: “Nunca quería hacer nada, estaba un poco anquilosada. Hace diez años, cuando yo tenía noventa y cuatro, le dije a mi mujer que no habíamos visto