Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Página 110
cuatro, mira en una pantalla cómo seres pequeños y
antropomórficos se arrojan desde lo alto de unos
acantilados, en el otro cuarto. Yo estoy sentado en la
cocina, leyendo el diario.
Aaron Malachi, el de cuatro años, aparentemente
aburrido por la masacre en dibujo animado y el
considerable poder personal adquirido a través del
control remoto, se introduce en mi espacio.
-Tengo hambre –dice.
-¿Quieres cereales?
-No.
-¿Quieres un yogur?
-No.
-¿Quieres un huevo duro?
-No. ¿Puedo comer un helado?
-No.
Según tengo entendido, el helado puede ser mucho
más nutritivo que los cereales procesados o los huevos
inyectados con antibióticos pero, para mis valores
culturales, no está bien tomar un helado un sábado a las
diez y cuarenta y cinco de la mañana.
Silencio. Unos cuatro segundos.
-Papá, tenemos una larga vida por delante, ¿no?
-Sí, tenemos una