CANDÁS MARINERO REVISTA NUMERO 45 CANDÁS MARINERO febrero 2018 | Page 4

hasta ahora de una parque­ dad extrema a este respecto. Como suele ocurrir con mo­ numentos claramente visibles a lo largo de milenios, la his­ toria de indagaciones y búsquedas intemporales hace de sus cámaras un espacio revuelto y a menudo vacío. El análisis de la distribución de los hallazgos( en el plano y en la matriz que los envuelve) en el conjunto de los monumentos, junto con las propias características de los mismos es, sin embargo, muy ilustrativo.
En MAXV sobre un total de 137 m2 excavados se limitan los hallazgos a sólo 10 m2, y dentro de estos las cuadrículas 13 AW, al exterior del costado E de la cámara, y la 10 BW, al SE del corredor o vestíbulo acogían el 35 % de los mismos. Los niveles de los hallazgos corresponden a menudo a una matriz térrea oscura con limos provenientes del solum y materia orgánica, justamente un sedimento análogo al del fondo de la cámara. El área de hallazgos dibuja además una superficie elíptica cuyo eje mayor coincide con el correspondiente al de la cámara funeraria y su vestíbulo. Se trata, en fin, de objetos provenientes de la cámara y del corredor y expulsados de sus posiciones originales durante los saqueos del megalito. Fuera del ámbito señalado no hay hallazgos, salvo alguna lasca de cuarcita vinculada a las tierras empleadas en la construcción del túmulo y no al uso del monumento. Lo que calificamos de hallazgos son materiales de calidad: instrumentos, armas o elementos de adorno. Se trata, en fin, de verdaderas ofrendas funerarias que aquí sorprenden por su número y heterogeneidad: 20 láminas o fragmentos laminares de sílex de buena calidad, y en general de tamaños estimables( algunas de hasta 1 3 cms. de longitud); 4 geométricos( trapecio asimétrico corto, trapecio
rectángulo y truncadura con lado oblicuo a la izquierda retocado; combinándose el retoque abrupto directo, dominante, con el indirecto en la truncadura, o el inverso y bipolar en pequeños sectores); tres puntas de flecha de reto­ que plano bifacial, anotándose un tipo de aletas en apéndice, casi cruciforme, de cuarzo, otra a medio camino entre foliforme y de aletas insinuadas, y una foliforme fragmentada de extraordinaria calidad en su confección sobre un excelente sílex. Completan la nómina una buena hacha pulimentada en una tenaz roca silícea metamórfica, algún elemento menor como un microraspador, un gran fragmento de cristal de roca( sin duda una joya megalítica) y una extraordinaria cuenta de azabache( de 31 mm. de largo) en perfecto estado de conservación. Aún otros hallazgos, como algún expresivo percutor en canto de cuarcita, hallados tanto en el recinto camera! como en el tú­ mulo son instrumentos abandonados, relativos a la construcción del dólmen y probablemente ajenos al ritual funerario.
En el inmediato MAXVI las condiciones tienen una gran semejanza. En el área diseccionada próxima a los 100 m2 sólo aportaron materiales
13 m2; de los cuáles 11 m2 reúnen la mayoría, delimitando además un espacio de dispersión de forma triangular cuyo vértice W coincide con una apertura de la cámara hacia el SE, entre los dos ortostatos que aún se mantienen in situ. Precisa esta distribución el itinerario de expulsión del primitivo relleno del sepulcro. También lo hallado en MA XVI es notable: la recuperación de 7 hachas pulimentadas( calificación genérica de tipos distintos) en una misma estructura es hasta aquí in­ sólita. El mismo número de elementos laminares( de nuevo con ejemplares de buen tamaño), junto con 3 geométricos( entre ellos un buen trapecio simétrico de trunca­ duras rectas) y 2 puntas de flecha( una de retoque plano y aletas insinuadas, y otra de base trianguliforme y retoque semiabrupto marginal, en cuarzo, única por ahora en estos ambientes). Finalmente, una cuenta de gran tamaño( más colgante que cuenta de collar) en una roca detrítica de coloración marrónrojiza, incide en la novedad de los ornamentos personales ya vista en MA XV. Paradójicamente, la buena conservación de conjunto de MA VI( área de San Pablo), no tiene su reflejo en los ajuares. En este dólmen con gran túmulo lo hallado se circunscribe a las cercanías de la cámara al W y E de la misma, en el restringido ambiente del saqueo de aquella. Cabe preguntarse hasta que punto los violadores de este megalito fueron selectivos y minuciosos, también, como ya vimos, más respetuosos con la integridad del monumento, llevándose por curiosidad lo que en MA XV y MA XVI fue despreciado o inadvertido. Faltan en MA VI elementos tan diagnósticos como los que veíamos más atrás( salvo, acaso, una pequeña azuela de fibrolita).
Además, algunas piezas ubicadas en zonas de sedimento intacto del relleno tumular parecen no guardar relación alguna con la cámara, debida entonces su presencia a abandonos intrascendentes durante la construcción, o relativos a gestos rituales independientes del contacto directo con los cadáveres inhumados
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