canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 92
literatura fantástica
Juego de tronos
—Ya me he dado cuenta —dijo el cuervo de tres ojos que echó a volar y aleteó ante su rostro,
demorándolo, cegándolo. Cuando las plumas le golpearon las mejillas, Bran se tambaleó. El cuervo le
asestó un picotazo terrible en la frente, entre los ojos, que lo cegó de dolor.
—¿Qué haces? —gritó.
El cuervo abrió el pico y graznó, fue un chillido agudo de miedo, y los jirones de niebla gris
que se arremolinaban a su alrededor se desgarraron como un velo, y vio que el cuervo no era tal, sino
una mujer, una criada de larga cabellera negra a la que había visto antes. ¿Dónde? En Invernalia, claro,
la recordaba bien; y entonces se dio cuenta de que estaba en Invernalia, en una cama, en una
habitación helada en la cima de una torre, y la mujer de pelo negro dejó caer la palangana de agua
que se estrelló contra el suelo y corrió escaleras abajo gritando: «Está despierto, está despierto,
está despierto».
Bran se tocó la frente, entre los ojos. La zona que el cuervo le había picoteado aún le
quemaba, pero no tenía nada, ni sangre ni herida alguna. Se sentía débil y mareado. Trató de salir de la
cama, pero no pudo.
En aquel momento percibió que algo se movía junto al lecho justo antes de caer con agilidad
sobre sus piernas. No sintió nada. Un par de ojos amarillos, brillantes como el sol, se clavaron en los
suyos. La ventana estaba abierta y en la habitación hacía frío, pero la calidez que emanaba el lobo lo
envolvió como un baño caliente. Bran se dio cuenta de que era su cachorro... ¿o no? ¡Le parecía tan
grande...! Extendió un brazo para acariciarlo, la mano le temblaba como una hoja.
Cuando su hermano Robb irrumpió en la habitación, jadeante tras subir a toda velocidad los
peldaños de la torre, el lobo huargo lamía el rostro de Bran. El niño alzó la vista, con calma.
—Se llama Verano —dijo.
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