canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Página 378
literatura fantástica
Juego de tronos
DAENERYS
Las moscas volaban en lentos círculos en torno a Khal Drogo, zumbaban con un sonido grave,
casi inaudible, que a Dany le provocaba un temor insensato.
El sol brillaba despiadado en lo más alto del cielo. El calor dibujaba ondulaciones en los
salientes rocosos de las bajas colinas. Entre los pechos hinchados de Dany corría un hilillo de sudor.
Los únicos ruidos que se oían eran los cascos de los caballos, el tintineo rítmico de las campanas en el
pelo de Drogo, y las voces lejanas tras ellos.
Dany contempló las moscas.
Eran grandes como abejorros, repugnantes, rojizas, brillantes. Los dothrakis las llamaban
«moscas de sangre». Vivían en las zonas pantanosas y en las aguas estancadas, chupaban la sangre a
hombres y caballos por igual, y ponían sus huevos en los muertos y en los moribundos. Drogo las
detestaba. Cada vez que se le acercaba una, movía la mano con la velocidad de una serpiente, y la
atrapaba en el puño. Jamás lo había visto fallar. Luego apretaba los dedos, y cuando volvía a abrir la
mano la mosca no era más que una mancha rojiza en la palma.
Una mosca subió en aquel momento por la grupa de su semental, y el caballo agitó la cola
furioso para quitársela de encima. Otras zumbaron en torno a Drogo, cada vez más cerca. El khal no
reaccionó. Tenía los ojos clavados en las colinas lejanas, llevaba la