canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 338

literatura fantástica Juego de tronos corazón, bien lo sabéis. Él no quería ser la Mano hasta que el rey se lo pidió. A mi padre lo debieron de engañar. Lord Renly, o Lord Stannis, o... o alguien, seguro que lo engañaron, si no... El rey Joffrey se inclinó hacia delante, con las manos sobre los brazos del trono. Entre sus dedos sobresalían las puntas de las espadas. —Dijo que yo no era el rey. ¿Por qué? —Tenía la pierna rota —replicó Sansa al instante—. Le dolía tanto que el maestre Pycelle le daba la leche de la amapola, y se dice que la leche de la amapola nubla la mente. De lo contrario, jamás habría dicho nada así. —La fe de una niña... —dijo Varys—. Qué dulce inocencia... pero se dice que de las bocas de los inocentes se escucha la verdad. —La traición es la traición —señaló Pycelle al instante. —¿Madre? —Joffrey se mecía en el trono, inquieto. —Si Lord Eddard confesara su crimen —dijo por fin Cersei Lannister después de mirar a Sansa, pensativa—, sabríamos que se ha arrepentido de su locura. «Por favor —pensó Sansa—. Por favor, por favor, sé el rey que sé que eres, bueno, generoso y noble, por favor.» —¿Queréis añadir algo más? —preguntó Joffrey poniéndose en pie- —Sólo que... si me amáis, me concederéis esta merced, príncipe mío —dijo. —Vuestras dulces palabras me han conmovido —dijo galante el rey Joffrey mirándola de arriba abajo, al tiempo que asentía, dando a entender que todo se iba a arreglar—. Haré lo que me pidáis... pero antes, vuestro padre debe confesar. Debe confesar y reconocer que soy el rey, o no habrá piedad para él. —Lo hará —dijo Sansa, con un alivio inmenso—. Lo hará, sé que lo hará. 338