canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 331

literatura fantástica Juego de tronos Entró en la posada, y allí estaba su padre. Tywin Lannister, señor de Roca Casterly y Guardián del Occidente, tenía cincuenta y tantos años, pero también la fortaleza de un hombre de veinte. Hasta sentado resultaba alto, con piernas largas, hombros anchos y vientre plano. Tenía los brazos delgados y musculosos. El cabello, otrora dorado y espeso, empezaba a ralear, por lo que había ordenado a su barbero que le afeitara la cabeza. Lord Tywin no dejaba nada a medias. También se rasuró el bigote y la barba, pero conservo las espesas patillas que le cubrían las mejillas, desde la oreja a la mandíbula. Tenía los ojos de color verde claro con vetas doradas. Un bufón particularmente estúpido bromeó en cierta ocasión diciendo que hasta en la mierda que Lord Tywin cagaba había oro. Se decía que el pobre hombre seguía vivo, en lo más profundo de las entrañas de Roca Casterly. Ser Kevan Lannister, el único hermano vivo de su padre, compartía con Lord Tywin un frasco de cerveza cuando Tyrion entró en la sala común. Su tío era corpulento, de cabello escaso y con una barbita rubia rala que marcaba la línea de una mandíbula enorme. Ser Kevan fue el primero en verlo. —Tyrion —dijo, sorprendido. —Tío —saludó Tyrion con una reverencia—. Y mi señor padre. Qué gran placer encontraros aquí. Lord Tywin, sin moverse de la silla, dirigió a su hijo enano una mirada larga, escrutadora. —Ya veo que las noticias de tu muerte eran infundadas. —Lamento decepcionarte, padre —dijo Tyrion—. No hace falta que saltes para abrazarme, no quiero que te canses. —Cruzó la habitación en dirección a su mesa, plenamente consciente del vaivén al que lo sometían en cada paso sus piernas, tan cortas—. Qué amable por tu parte, ir a la guerra por mí. —Se aupó a una silla y se sirvió un vaso de la cerveza de su padre. —En mi opinión tú fuiste el que comenzó todo esto —replicó Lord Tywin—. Tu hermano Jaime jamás se habría dejado capturar tranquilamente por una mujer. —Es una de las diferencias que hay entre Jaime y yo. Y otra es que Jaime es más alto, no sé si te habrás dado cuenta. —El honor de nuestra Casa estaba en juego —dijo su padre haciendo caso omiso de la chanza—. No me quedó más remedio. Nadie derrama sangre Lannister con impunidad. —Oye mi Rugido —recitó Tyrion con una sonrisa. Era el lema de los Lannister—. La verdad sea dicha, no se derramó ni una gota de mi sangre, aunque en un par ocasiones faltó poco. Morree y Jyck han muerto. —Y me imagino que ahora querrás otros hombres. —No te molestes, padre, ya me he buscado unos cuantos. —Probó un trago de la cerveza. Era excelente, oscura y fermentada, tan espesa que casi se podía masticar. Lástima que su padre hubiera ahorcado a la tabernera—. ¿Qué tal va la guerra? —Por ahora bien —respondió su tío—. Ser Edmure dispersó sus tropas por todas las fronteras para detener nuestros ataques, y tu señor padre y yo conseguimos hacer picadillo a la mayoría antes de que se reagruparan. —Tu hermano se ha cubierto de gloria —intervino su padre—. Acabó con Lord Vanee y Lord Piper en el Colmillo Dorado, y se enfrentó a todo el poderío de los Tully bajo los muros de Aguasdulces. Los señores del Tridente están derrotados. Ser Edmure Tully ha sido capturado, junto con muchos de sus caballeros y vasallos. Lord Blackwood guió a unos cuantos supervivientes de vuelta a Aguasdulces, y tu hermano los tiene bajo asedio. El resto huyó a sus correspondientes fortalezas. —Tu padre y yo las hemos atacado una a una —dijo Ser Kevan—. Sin Lord Blackwood, el Árbol de los Cuervos no tardó en caer, y Lady Whent tuvo que rendir Harrenhal por falta de hombres para defenderla. Ser Gregor acabó con los Piper y los Bracken... —Con lo que ya no os queda ninguna oposición —dijo Tyrion. —Algo sí queda —dijo Ser Kevan—. Los Mallister todavía resisten en Varamar, y Walder Frey está tomando posiciones en los Gemelos. —No importa —dijo Lord Tywin—. Frey sólo salta a la batalla cuando el aire huele a victoria, y ahora sólo le llega el hedor de la ruina. Y respecto a Jason Mallister, no tiene las fuerzas necesarias para luchar a solas. En cuanto Jaime se apodere de Aguasdulces, los dos doblarán la rodilla enseguida. A menos que los Stark y los Arryn avancen para enfrentarse a nosotros, ya hemos ganado esta guerra. —Yo que tú no me preocuparía demasiado por los Arryn —dijo Tyrion—. Los Stark ya son otra cosa. Lord Eddard... 331