canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 328

literatura fantástica Juego de tronos que los jinetes podrán bajar por la orilla occidental hasta Aguasdulces. —Robb se sentó. No se atrevía a sonreír, pero parecía satisfecho consigo mismo, y deseaba con todas sus fuerzas recibir una alabanza de su madre. —Habría un río entre los dos grupos de tu ejército —dijo Catelyn mientras examinaba el mapa con el ceño fruncido. —Y también entre Jaime y Lord Tywin —se apresuró a señalar. La sonrisa afloró por fin—. No hay ningún cruce en el Forca Verde por encima del Vado Rubí, donde Robert consiguió la corona. No lo hay antes de los Gemelos, en la parte de arriba, y Lord Frey controla ese puente. Es vasallo de tu padre, ¿no? «El difunto Lord Frey», pensó Catelyn. —Así es —admitió—. Pero mi padre jamás ha confiado en él. Tú tampoco deberías. —No confiaré en él —prometió Robb—. ¿Qué opinas? —¿Qué parte del ejército dirigirías tú? —Muy a su pesar, estaba impresionada. «Su aspecto es el de un Tully —pensó—, pero es hijo de su padre, y Ned le ha enseñado bien.» —A los jinetes —respondió al instante. —¿Y la otra? —Otra vez como su padre. Ned siempre se encargaba en persona de la tarea más arriesgada. —El Gran Jon no para de decir que le gustaría machacar a Lord Tywin. He pensado concederle a él ese honor. Era su primer error, pero, ¿cómo decírselo sin minar su confianza? —En cierta ocasión tu padre me dijo que el Gran Jon era uno de los hombres más intrépidos que había visto jamás. —Viento Gris le arrancó dos dedos de un mordisco, y él se rió —dijo Robb con una sonrisa—. Entonces, ¿estás de acuerdo? —Tu padre no es intrépido —señaló Catelyn—. Es valiente, que no es lo mismo. —El ejército de la orilla este será todo lo que se interponga entre Lord Tywin e Invernalia — dijo su hijo, pensativo, después de meditar un instante—. Bueno, ese ejército y los pocos arqueros que deje aquí, en Foso Cailin. Así que no me conviene que lo dirija nadie intrépido, ¿verdad? —No. Debe ser alguien con astucia fría, no con valor ciego. —Roose Bolton —dijo Robb al instante—. Ese hombre me da miedo. —En ese caso recemos para que también dé miedo a Tywin Lannister. Robb asintió y enrolló el mapa. —Daré las órdenes y prepararé una escolta que te acompañe a Invernalia. Catelyn había hecho todo lo posible por mostrarse fuerte, lo hacía por Ned, y por aquel hijo suyo, tan testarudo. Había dejado a un lado la desesperación y el miedo, como si fueran ropas que no se ponía... pero en aquel momento se dio cuenta de que siempre las había llevado. —No voy a volver a Invernalia —se oyó decir. Las lágrimas que le nublaron la visión la sorprendieron incluso a ella misma—. Mi padre puede estar agonizando tras los muros de Aguasdulces. Mi hermano está rodeado por sus enemigos. Debo ir con ellos. 328