canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 327

literatura fantástica Juego de tronos Gregor Clegane los atacó por la retaguardia cuando intentaron cruzar por el Vado del Titiritero. Quizá Lord Derik y unos cuantos más consiguieran escapar, nadie lo sabe a ciencia cierta, pero Ser Raymun cayó, igual que casi todos los hombres de Invernalia. Se dice que Lord Tywin ha bloqueado el camino real, y ahora avanza hacia el norte, hacia Harren-hal, quemándolo todo a su paso. «Cada vez peor», pensó Catelyn. No se había imaginado que las cosas estuvieran tan mal. —¿Piensas esperarlo aquí? —preguntó. —Nadie cree que vayan a acercarse tanto —dijo Robb—. He enviado un mensaje a Howland Reed, el viejo amigo de padre en Atalaya de Aguasgrises. Si los Lannister llegan hasta el Cuello, los lacustres los harán sangrar a cada paso, pero Galbart Glover dice que Lord Tywin es demasiado listo para eso, y Roose Bolton está de acuerdo. Creen que permanecerán cerca del Tridente, y se apoderarán de los castillos de los señores del río uno a uno, hasta que Aguasdulces se encuentre solo. Tenemos que avanzar hacia el sur para enfrentarnos a ellos. Catelyn sintió un escalofrío que le llegó hasta los huesos. ¿Qué posibilidades tenía un niño de quince años contra comandantes curtidos como Jaime y Tywin Lannister? —¿Te parece buena idea? Aquí estás bien situado. Se dice que los antiguos Reyes en el Norte podían resistir en Foso Cailin, y defenderse de ejércitos diez veces más grandes que los suyos. —Sí, pero nos estamos quedando sin provisiones, y de esta tierra no se puede vivir. Hasta ahora esperaba a Lord Manderly, pero sus hijos ya están con nosotros; tenemos que avanzar. Catelyn comprendió que estaba oyendo las palabras de los señores vasallos en la voz de su hijo. A lo largo de los años había recibido a muchos de ellos en Invernalia, y junto con Ned había visitado sus salones, se había sentado a sus mesas. Conocía a cada uno de aquellos hombres, sabía cómo eran. ¿Lo sabría también Robb? Pero lo que decía tenía sentido. El ejército que había reunido su hijo no se parecía en nada a los que las Ciudades Libres mantenían, y tampoco era una hueste de mercenarios. La mayoría eran pueblo llano: granjeros, campesinos, agricultores, pescadores, pastores, hijos de taberneros, curtidores y comerciantes... junto con mercenarios y jinetes libres ansiosos por el saqueo que seguía a la batalla. Cuando sus señores los llamaban, acudían... pero no para siempre. —Eso de avanzar está muy bien —dijo a Robb—, pero, ¿hacia dónde? ¿Y con qué objetivo? ¿Qué pretendes hacer? —El Gran Jon cree que deberíamos sorprender a Lord Tywin —dijo Robb después de dudar un momento—, llevar la batalla hasta él, en vez de esperarlo. Pero los Glover y los Karstark creen que lo mejor sería rodear el lugar donde se encuentra su ejército y unirnos al tío Edmure contra el Matarreyes. —Se pasó los dedos por el cabello castaño despeinado; no parecía satisfecho—. Aunque, cuando lleguemos a Aguasdulces... No estoy seguro... —Tienes que estar seguro —dijo Catelyn a su hijo—. Si no, vuelve a casa, a jugar con tu espada de madera. Delante de hombres como Roose Bolton y Rickard Karstark no puedes permitirte el lujo de parecer indeciso. No te equivoques, Robb: son tus vasallos, no tus amigos. Te has erigido en su comandante; actúa como tal. —Como tú digas, madre. —Robb la miraba sobresaltado, como si no diera crédito a lo que oía. —Te lo preguntaré de nuevo. ¿Qué pretendes hacer? Robb extendió un mapa sobre la mesa. Era un trozo de cuero deshilacliado, con dibujos desvaídos. Uno de los extremos se enrollaba hacia adentro. Robb le puso la daga encima para evitarlo. —Los dos planes tienen aspectos positivos, pero... Mira, si intentamos rodear el ejército de Lord Tywin, corremos el riesgo de quedar atrapados entre él y el Matarreyes. Y si lo atacamos... según todos los informes, cuenta con más hombres que nosotros, y tiene muchos más jinetes entre ellos. El Gran Jon dice que si lo encontramos con los calzones bajados eso no importará, pero creo que no será fácil sorprender a un hombre que ha peleado en tantas batallas como Tywin Lannister. —Bien —dijo ella. En la voz de su hijo, allí, ante el mapa, había ecos de la de Ned—. Sigue. —Pienso dejar una pequeña hueste aquí para defender Foso Cailin —dijo—, sobre todo arqueros, y bajar por el camino con el resto. Pero, una vez pasemos el Cuello, quiero repartir las fuerzas en dos grupos. Los que vayan a pie podrán seguir por el camino real, mientras nuestros jinetes cruzan el Forca Verde en los Gemelos. —Lo señaló en el mapa—. Cuando Lord Tywin reciba la noticia de que vamos hacia el sur, avanzará hacia el norte para enfrentarse al ejército principal, con lo 327