canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 288

literatura fantástica Juego de tronos

ARYA

— Arriba— ordenó Syrio Forel, con un golpe de tajo a la cabeza. Las espadas de madera chocaron con fuerza cuando Arya lo paró—. Izquierda— gritó el hombre, y su arma silbó. La de la niña se movió como un dardo para detenerla, y el golpe hizo que al hombre le chocaran los dientes—. Derecha— siguió.
Y luego « abajo », « izquierda », « izquierda » otra vez, cada vez más deprisa, avanzando. Arya se retiraba, parando todos los golpes.
— Estocada— avisó Syrio, y cuando atacó, Arya se apartó a un lado, desvió el arma y le lanzó un golpe de tajo al hombro.
Casi lo tocó, casi, estuvo tan cerca que esbozó una sonrisa. Un mechón de pelo empapado de sudor le cayó sobre los ojos. Se lo apartó a un lado con el dorso de la mano.
— Izquierda— entonó Syrio—. Abajo.— Su espada era un borrón, y la sala resonaba con el sonido de las maderas al chocar—. Izquierda. Izquierda. Arriba, Izquierda. Derecha. Izquierda. Abajo. ¡ Izquierda!
La hoja de madera la alcanzó por encima del pecho derecho con un golpe repentino que resultó aún más doloroso porque le llegó del lado inesperado.
—¡ Ay!— gritó. Tendría un moretón nuevo antes de acostarse aquella noche, en algún punto en medio del mar. « Un moretón es una lección— se dijo— y cada lección nos hace mejores.»— Estás muerta— dijo Syrio dando un paso atrás. Arya hizo una mueca.— Has hecho trampa— dijo Arya, furiosa, con una mueca—. Dijiste izquierda y atacaste por la derecha.— Exacto. Y estás muerta, chica.—¡ Pero mentiste!— Mis palabras mintieron. Mis ojos y mi brazo decían la verdad a gritos, pero no la viste.—¡ Sí estaba mirando!— protestó Arya—. ¡ No dejé de mirar ni un instante!— Mirar y ver no son misma cosa, chica muerta. El danzarín del agua ve. Ven aquí, deja la espada, es momento de escuchar.— Arya lo siguió hasta la pared, y el hombre se sentó en un banco—. Syrio Forel fue primera espada del señor del Mar de Braavos, ¿ y sabes cómo llegó a serlo?— Porque eras el mejor espadachín de la ciudad.— Sí, cierto, pero ¿ por qué? Otros hombres eran más fuertes, más rápidos, más jóvenes... ¿ por qué Syrio Forel era el mejor? Te lo diré.— Se rozó un párpado con la yema del dedo meñique—. La visión, la verdadera visión, eso es el corazón de todo.
« Atiende. Las naves de Braavos navegan tan lejos como sopla el viento, a tierras extrañas y maravillosas, y cuando regresan sus capitanes llevan animales extraños para el zoológico del señor del Mar. Son animales como jamás has visto, caballos con rayas, animales grandes de piel manchada y cuellos largos como zancos, cerdos ratones peludos grandes como vacas, manticoras con aguijones, tigres que llevan a sus cachorros en una bolsa, lagartos espantosos con garras como guadañas. Syrio Forel ha visto esas cosas.
» En el día del que te hablo, la primera espada acababa de morir, y el señor del Mar me hizo llamar. Muchos valientes habían acudido a él, y a todos los rechazó, y no sabían por qué. Cuando llegué a su presencia, estaba sentado y tenía en el regazo un gato gordo y amarillo. Me dijo que uno de sus capitanes se lo había traído de una isla más allá del amanecer. "¿ Has visto jamás un animal tan hermoso como esta hembra?", me preguntó.
» Y yo a él le dije: " Todas las noches, en los callejones de Braavos, los veo iguales, a cientos ", y el señor del Mar se rió, y ese día me nombró primera espada.— No lo entiendo— dijo Arya haciendo una mueca. Syrio entrechocó los dientes.— El gato era un gato común, sin más. Los demás esperaban ver una bestia fabulosa, y eso fue lo que vieron. Es una hembra muy grande, dijeron, pero no era más grande que cualquier gato, sólo estaba gordo por la inactividad y porque el señor del Mar lo alimentaba de su mesa. Qué orejas tan extrañas, qué pequeñas, dijeron. Otros gatos le habían mordido las orejas en peleas entre cachorros. Y era un macho, evidentemente, pero el señor del Mar decía que era una hembra, y eso vieron los demás. ¿ Me escuchas?
— Tú viste lo que había allí— contestó Arya después de meditar un instante.
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