canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 286

literatura fantástica Juego de tronos Cinco caballeros de la Guardia Real, todos excepto Ser Jaime y Ser Barristan, se encontraban al pie del trono, dispuestos en forma de media luna. Llevaban la armadura completa, acero esmaltado del yelmo a los talones, largas capas blancas sobre los hombros y escudos blancos brillantes en los brazos izquierdos. Cersei Lannister y sus dos hijos pequeños estaban de pie entre Ser Boros y Ser Meryn. La reina llevaba una túnica de seda verde mar, con un ribete de encaje de Myr, tenue como la espuma. Llevaba en el dedo un anillo de oro con una esmeralda del tamaño de un huevo de paloma, a juego con la diadema que lucía en la cabeza. Por encima de ellos estaba el príncipe Joffrey, sentado entre las púas y salientes, con un jubón de hilo de oro y una capa de satén rojo. Sandor Clegane se encontraba al pie de los estrechos peldaños que llevaban al trono. Llevaba cota de mallas, coraza color gris ceniza y su yelmo en forma de cabeza de perro. Detrás del trono se encontraban veinte guardias Lannister, cada uno con una espada colgada del cinturón. Llevaban capas color carmesí, y leones de acero en los yelmos. Pero Meñique había cumplido su promesa: a lo largo de las paredes, junto a los tapices de Robert con sus escenas de caza y batalla, los capas doradas que eran la Guardia de la Ciudad estaban firmes, cada uno con una lanza de dos metros y medio en la mano, todas con punta de hierro negro. Superaban a los Lannister en proporción de cinco a uno. Cuando llegó al final, la pierna de Ned era una llamarada de dolor. Mantuvo una mano sobre el hombro de Meñique para ayudarse a soportar su peso. Joffrey se levantó. La capa de satén rojo tenía un bordado en hilo de oro, cincuenta leones rugientes a un lado, cincuenta venados corveteando al otro. —Ordeno al Consejo que haga todos los preparativos para mi coronación —proclamó el niño—. Deseo ser coronado antes de quince días. Hoy aceptaré los juramentos y la lealtad de mis fieles consejeros. —Lord Varys, ten