literatura fantástica
Juego de tronos
quejarme demasiado. A estas horas en el Nido de Águilas estaría bailando al borde del vacío, suplicando un plato de judías hervidas.— Y aun así le diste al carcelero una bolsa de oro— dijo Bronn.— Un Lannister siempre paga sus deudas. Hasta a Mord le había costado creerlo cuando Tyrion le lanzó la bolsita de cuero. Al desatar el cordón y ver el brillo del oro, los ojos del carcelero se abrieron como platos. 444— Me he quedado la plata— le había dicho Tyrion con una sonrisa malévola—. Pero te prometí el oro, y ahí lo tienes.— Era más del que alguien como Mord podría ganar en toda una vida de maltratar prisioneros—. Y recuerda qué te dije, es sólo el aperitivo. Si alguna vez te cansas de servir a Lady Arryn, preséntate en Roca Casterly y te pagaré el resto de lo que te debo.— Mord, con las manos llenas a rebosar de dragones de oro, cayó de rodillas y le prometió que lo haría.
Bronn sacó el cuchillo y retiró la carne del fuego. Empezó a cortar gruesas tajadas de cabrito achicharrado mientras Tyrion vaciaba dos rodajas de pan rancio para que les sirvieran como platos.
—¿ Qué harás si conseguimos llegar al río?— preguntó el mercenario mientras cortaba la carne.
— Para empezar me buscaré una puta, una buena cama y una jarra de vino.— Tyrion le acercó el trozo de pan y Bronn se lo llenó de carne—. Y de ahí a Roca Casterly o a Desembarco del Rey, ya veré. Me gustaría obtener respuestas a ciertas preguntas, relativas a una daga que yo me sé.
—¿ Así que decías la verdad?— El mercenario masticó y tragó—. ¿ El cuchillo no era tuyo?—¿ Tengo cara de mentiroso?— Tyrion sonrió. Cuando terminaron de comer, las estrellas brillaban en el cielo y la luna se alzaba sobre las montañas. Tyrion extendió en el suelo su capa de gatosombra y dispuso la silla de montar para que le sirviera de almohada.— Nuestros amigos se están tomando su tiempo.— Si yo estuviera en su lugar me temería una trampa— dijo Bronn—. Parece como si quisiéramos atraerlos, ¿ qué otro motivo habría para que tomáramos tan pocas precauciones?— En ese caso, si nos ponemos a cantar huirán despavoridos.— Tyrion soltó una risita y empezó a silbar una melodía.— Estás loco, enano— dijo Bronn mientras se limpiaba la grasa de debajo de las uñas con la daga.—¿ No te gusta la música, Bronn?— Si lo que querías era música deberías haber elegido al bardo como campeón.— Habría tenido gracia— dijo Tyrion con una sonrisa—. Ya me lo imagino, parando las estocadas de Ser Vardis con el arpa.— Volvió a silbar—. ¿ Te sabes esta canción?— preguntó.— La he oído por ahí, en las posadas y en los burdeles.— Es de Myr. « Las estaciones de mi amor ». La letra es dulce y triste a la vez. La primera chica que me llevé a la cama la cantaba constantemente, nunca me la he podido quitar de la cabeza.— Tyrion alzó la vista hacia el cielo. Era una noche clara y fresca, y sobre las montañas las estrellas brillaban, despiadadas como la verdad—. La conocí en una noche como ésta— se escuchó decir—. Jaime y yo regresábamos a caballo de Lannisport cuando oímos un grito, y la chica apareció en el camino. La seguían dos hombres que no paraban de amenazarla. Mi hermano desenvainó la espada y fue a por ellos, y yo desmonté para proteger a la chica. Apenas tenía un año más que yo, era morena, esbelta, con una carita que te rompía el corazón. A mí me lo rompió, desde luego. Era una campesina, famélica, sucia... pero preciosa. Le habían roto los harapos que vestía, así que la cubrí con mi capa mientras Jaime perseguía a los hombres por el bosque. Cuando volvió, yo ya sabía el nombre y la historia de la chica. Era la hija de un granjero pobre, se había quedado huérfana al morir su padre mientras viajaban hacia... bueno, mientras viajaban sin rumbo.
» Jaime estaba hecho una furia, decidido a perseguir a aquellos hombres. Los forajidos no acostumbraban atacar a los viajeros tan cerca de Roca Casterly y se lo tomó como un insulto. La chica
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