canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 241

literatura fantástica
Juego de tronos
En una fracción de segundo, Bronn estuvo encima de él, pateando lo que quedaba de su róndela partida para echarla a un lado, a fin de dejar al descubierto la zona vulnerable entre el hombro y la placa pectoral. Ser Vardis yacía de costado, atrapado bajo el torso roto de la mujer llorosa. Catelyn oyó el gemido del caballero cuando el mercenario levantó la espada con ambas manos y la clavó con todo su peso bajo el brazo, atravesando las costillas de Ser Vardis Egen, que se estremeció y quedó quieto.
El silencio se apoderó de todo el Nido de Águilas. Bronn se arrancó el medio yelmo y lo dejó caer sobre la hierba. Tenía el labio partido y sangrante, resultado del golpe con el escudo, y su cabello, negro como el carbón, estaba empapado de sudor. Escupió un diente roto.—¿ Ha terminado, madre?— preguntó el señor del Nido de Águilas. Catelyn deseaba decirle que no, que aquello acababa de empezar.— Sí— dijo Lysa, sombría, con voz tan fría y muerta como el capitán de su guardia.—¿ Ahora puedo hacer volar al hombrecillo?— A este hombrecillo, no— dijo Tyrion Lannister poniéndose en pie al otro lado del jardín—.
Este hombrecillo se va en la cesta de los nabos, muchas gracias.— Dais por supuesto...— comenzó a decir Lysa.— Doy por supuesto que la Casa Arryn no olvida sus propias palabras— repuso el Gnomo—.
« Tan Alto como el Honor.»— Prometiste que podría hacerlo volar— gritó a su madre entre estremecimientos el señor del
Nido de Águilas.
— Los dioses han tenido a bien proclamarlo inocente, niño.— El rostro de Lady Lysa estaba púrpura de furia—. No tenemos otra elección que la de dejarlo libre.— Levantó la voz—. Guardias, sacad de mi vista al señor de Lannister y a su... criatura. Llevadlos a la Puerta de la Sangre
y dejadlos libres. Ocupaos de que tengan caballos y alimentos suficientes para llegar al Tridente, y cercioraos de que les sean devueltos todos sus bienes y armas. Las necesitarán en el camino alto.— El camino alto— repitió Tyrion Lannister. Lysa se permitió una desmayada sonrisa de satisfacción. Catelyn se dio cuenta de que se trataba de otro tipo de sentencia de muerte. Tyrion Lannister debía saberlo también. De todos modos, el enano le dedicó a Lady Arryn una reverencia burlona.
— Como ordene, mi señora. Creo que conocemos el camino.
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