canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Seite 219

literatura fantástica
Juego de tronos
— Sólo el señor puede llamar a los vasallos— dijo Bran. La nieve empezaba a arremolinarse en torno a ellos.— Si tu padre muere, Robb será el señor de Invernalia— señaló Theon.—¡ Pero no se va a morir!— le gritó Bran. Robb le cogió la mano.— No se morirá, Bran— dijo Robb con voz tranquila cogiéndole de la mano—, hablamos de padre. De todos modos... ahora el honor del norte está en mis manos. Cuando nuestro señor padre se marchó, me dijo que fuera fuerte por ti y por Rickon. Ya casi soy un hombre, Bran.
— Quiero que vuelva madre— dijo el niño, acongojado mientras se estremecía. Miró hacia el camino. El maestre Luwin se divisaba a lo lejos, en su asno—. ¿ El maestre Luwin piensa también que hay que llamar a los vasallos?— El maestre es tímido como una anciana— dijo Theon.— Padre siempre le pedía consejo— recordó Bran a su hermano—. Y madre también.— Igual que yo— insistió Robb—. Pido consejo a todo el mundo. La alegría de Bran se había derretido como los copos de nieve sobre el rostro. Unos meses antes, la idea de que Robb llamara a los vasallos y partiera a la guerra le habría emocionado, pero en aquel momento lo único que sentía era temor.—¿ Volvemos a casa?— preguntó—. Tengo frío.— Tenemos que buscar a los lobos— dijo Robb mirando alrededor—. ¿ Puedes aguantar un poco más?— Aguanto lo que tú aguantes. El maestre Luwin le había advertido que no cabalgara demasiado por si la silla le hacía daño, pero Bran no iba a reconocer ninguna debilidad ante su hermano. Estaba harto de que todos lo rodearan constantemente para preguntarle cómo se encontraba.— Pues vamos a dar caza a los cazadores— dijo Robb. Iniciaron el trote para salir del camino real y adentrarse en el Bosque de los Lobos. Theon los siguió rezagado, iba charlando y bromeando con los guardias.
Bajo los árboles todo era más agradable. Con un ligero tirón de riendas, Bran hizo que Bailarina fuera al paso y se dedicó a mirar a su alrededor. Conocía bien aquel bosque, pero llevaba tanto tiempo confinado en Invernalia que se sentía como si lo viera por primera vez. Los aromas le inundaban las fosas nasales: el frescor de las agujas de pino, el olor a tierra de las hojas podridas, los rastros de los animales, las hogueras lejanas. Divisó el movimiento de una ardilla negra entre las ramas nevadas de un roble y se detuvo para observar la telaraña plateada de una araña emperatriz.
Theon y los demás se fueron quedando cada vez más rezagados, hasta que Bran ya no alcanzó a oír sus voces. Más adelante se escuchaba el rumor de las aguas. Se fue haciendo más y más audible a medida que se acercaban al riachuelo. Las lágrimas le escocieron en los ojos.—¿ Qué te pasa, Bran?— preguntó Robb. Me estaba acordando de una cosa— respondió—. Jory nos trajo una vez aquí a pescar truchas,
¿ te acuerdas? A ti, a Jon y a mí.— Sí, me acuerdo— asintió Robb en voz baja, triste.— Yo no cogí ninguna— siguió Bran—, pero en el camino de vuelta Jon me dio la suya.
¿ Crees que volveremos a ver a Jon?— Ya vimos al tío Benjen cuando vino el rey de visita, ¿ no?— señaló Robb—. Jon también vendrá a vernos algún día.
El riachuelo bajaba muy crecido y rápido. Robb desmontó y guió su capón hacia la orilla. En la zona más profunda del paso el agua le llegaba hasta medio muslo. Ató el caballo a un árbol al otro lado y volvió a vadearlo para recoger a Bran y a Bailarina. La corriente se arremolinaba en torno a las rocas y las raíces de los árboles, y Bran sintió las salpicaduras en el rostro al cruzar. Aquello le provocó una sonrisa, y por un momento volvió a sentirse fuerte, entero. Alzó la vista hacia las copas de los árboles y soñó que se encaramaba a ellas, hasta las ramas más altas, y todo el bosque se extendía a sus pies.
Estaban ya al otro lado cuando oyeron el aullido, un aullido creciente que corría entre los árboles como una ráfaga de viento frío. Bran alzó la cabeza para escuchar.— Es Verano— dijo. En aquel momento, otro aullido se unió al primero.— Han conseguido una presa— dijo Robb al tiempo que volvía a montar—. Más vale que vaya a buscarlos. Espera aquí, Theon y los demás no tardarán en llegar.
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