canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 208

literatura fantástica Juego de tronos —Lo haré —le había prometido Ned. Era su maldición. Robert juraba a las mujeres amor eterno y las olvidaba antes del ocaso, pero Ned Stark siempre cumplía sus promesas. Recordó las promesas que había hecho a la moribunda Lyanna y el precio que había pagado por mantener su palabra. —Decidle también que no he estado con ningún otro hombre. Os lo juro, mi señor, os lo juro por los dioses antiguos y por los nuevos. Chataya me dijo que tenía medio año libre por el bebé, y por si él volvía. Decidle que lo espero, por favor. No quiero joyas ni nada, sólo a él. Fue muy bueno conmigo, de verdad. «Bueno contigo», pensó Ned con rencor. —Se lo diré, niña, y te prometo que Barra no pasará necesidades. Y ella le había sonreído, con una sonrisa tan trémula y dulce que le partió el corazón. Mientras cabalgaba en la noche lluviosa, Ned veía ante sus ojos el rostro de Jon Nieve, tan parecido a él mismo cuando era joven. Si los dioses despreciaban a los bastardos, ¿por qué, pensó, por qué llenaban a los hombres de deseos tan incontrolables? —Lord Baelish, ¿qué sabéis de los bastardos de Robert? —Para empezar, que tiene más que vos. —¿Cuántos? —¿Qué más da? —contestó Meñique encogiéndose de hombros. Por los pliegues de su capa corrían reguerillos de agua—. Si alguien se acuesta con suficientes mujeres, unas cuantas le dejarán regalitos, y en ese sentido Su Alteza no ha mostrado la menor timidez. Sé que reconoció al chico de Bastión de Tormentas, el que engendró la noche de bodas de Lord Stannis. No le quedó otro remedio, la madre era una Florent, sobrina de Lady Selyse, una de las doncellas. Por lo que cuenta Renly, Robert se llevó a la chica al piso de arriba durante el festín, y rompió el lecho matrimonial mientras Stannis y su esposa todavía estaban bailando. Por lo visto Lord Stannis lo consideró una mancha en el honor de la Casa de su esposa, así que cuando el bebé nació, lo embarcó para que Renly se hiciera cargo. —Miró de reojo a Ned—. También se comenta que Robert tuvo gemelos con una criada de Roca Casterly hace tres años, cuando fue allí para asistir al torneo de Lord Tywin. Cersei hizo matar a los bebés y vendió la madre a un traficante de esclavos. Tan cerca de su casa... fue una afrenta excesiva para el honor de los Lannister. Ned Stark hizo una mueca. Historias semejantes se contaban acerca de todo gran señor del reino. La parte de Cersei estaba dispuesto a creérsela... pero, ¿acaso lo permitiría el rey? El Robert que él había conocido no, jamás, pero el Robert que él había conocido nunca tuvo tanta destreza a la hora de cerrar los ojos para no ver lo que no le interesaba. —¿Por qué empezó a mostrar Jon Arryn tanto interés de repente por los hijos ilegítimos del rey? —Era la Mano del Rey. —El hombrecillo se encogió de hombros—. No me cabe duda de que Robert le encargó que velara por ellos, para que no les faltara nada. —Tuvo que ser por algo más, de lo contrario no lo habrían matado. —Ned estaba empapado hasta los huesos y se le había helado el alma. —Ya entiendo. —Meñique se sacudió la lluvia del pelo, y soltó una carcajada—. Lord Arryn descubrió que Su Alteza había preñado a unas cuantas putas y a unas verduleras, así que había que cerrarle la boca. No es de extrañar. Si un hombre con semejantes conocimientos hubiera vivido, ¿a dónde iríamos a parar? Tarde o temprano empezaría a decir que el sol sale por el este, y cosas así. Ned no supo qué responder y frunció el ceño. Por primera vez en muchos años volvió a pensar en Rha