canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 200

literatura fantástica Juego de tronos —Ése era mi temor —admitió Catelyn—. En cuanto lleguemos al Nido de Águilas pediré al maestre Colemon que envíe un pájaro. —No era el único mensaje que tenía que enviar. Ned le había encargado que transmitiera órdenes a sus abanderados para que aprestasen las defensas del norte—. ¿Cómo están los ánimos por el Valle? —preguntó. —Impera la ira —suspiró Brynden Tully—. Lord Jon era muy querido, y cuando el rey concedió a Jaime Lannister un cargo que los Arryn llevaban trescientos años ostentando, el insulto fue doloroso. Lysa nos ha dado orden de que llamemos a su hijo el «verdadero» Guardián de Oriente, pero no engaña a nadie. Y tu hermana no es la única que tiene dudas sobre la muerte de la Mano. Nadie osa decir abiertamente que Jon fue asesinado, pero la sospecha proyecta sombras muy largas. —Miró a Catelyn con los labios apretados—. Y también está el muchacho. —¿El muchacho? ¿Qué le pasa? —Agachó la cabeza al pasar bajo una roca saliente, traicionera en una curva cerrada. —Lord Robert —suspiró su tío con tono preocupado—. Tiene seis años, es enfermizo y llora si le quitas los muñecos. Los dioses saben que es el heredero de Jon Arryn, pero hay quien piensa que es demasiado débil para ocupar el lugar de su padre. Néstor Royce lleva catorce años como mayordomo jefe, ocupó ese puesto todo el tiempo que Lord Jon pasó en Desembarco del Rey para servir a Robert, y muchos creen que debería seguir haciéndolo hasta la mayoría de edad del niño. Otros opinan que Lysa debería casarse de nuevo, lo antes posible. Los pretendientes revolotean en torno a ella como cuervos en un campo de batalla. El Nido de Águilas está a rebosar de hombres que la pretenden. —Era de esperar —respondió Catelyn. No tenía nada de extraño; Lysa era todavía joven y el reino de la Montaña y el Valle era una dote de bodas excepcional—. ¿Volverá a casarse Lysa? —Ella dice que sí, cuando encuentre al hombre adecuado —respondió Brynden Tully—. Pero ya ha rechazado a Lord Néstor y a otra docena de hombres más que aceptables. Lysa jura que esta vez será ella quien elija a su señor esposo. —Tú eres el que menos debería reprochárselo. —Y no se lo reprocho, pero... —Ser Brynden dejó escapar un bufido—. Tengo la sensación de que no hace más que jugar a los cortejos. Disfruta con el galanteo, pero creo que tu hermana tiene intención de gobernar hasta que el niño tenga edad para ser el señor del Nido de Águilas. Tanto de nombre como de hecho. —Una mujer puede gobernar igual que un hombre —señaló Catelyn. —La mujer adecuada, sin duda. —Su tío la miró de reojo—. Pero no te llames a engaño, Cat. Tu hermana no es como tú. —Titubeó un instante—. Si quieres que te diga la verdad, me temo que no encuentres en ella... la ayuda que esperas. —¿Qué quieres decir? —Aquello la había desconc