canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 176

literatura fantástica Juego de tronos llevaban hombres como Ryam Redwyne y el príncipe Aemon, el Caballero Dragón, sólo perviven en las canciones. De los siete que componen ahora la guardia el único que es de auténtico acero es Ser Barristan Selmy, y no olvidemos que es viejo. Ser Boros y Ser Meryn pertenecen a la reina en cuerpo y alma, y sobre los demás tengo serias sospechas. No, mi señor. Si se desenfundan las espadas, vos seréis el único amigo verdadero de Robert Baratheon. —Hay que informar a Robert —dijo Ned—. Si lo que decís es verdad, aunque sólo sea en parte, hay que informar a Robert enseguida. —¿Y qué pruebas le vamos a presentar? ¿Mi palabra contra la de ellos? ¿Mis pajaritos contra la reina y el Matarreyes, contra sus hermanos y su Consejo, contra los Guardianes de Oriente y de Occidente, contra todo el poder de Roca Casterly? Por favor, llamad directamente a Ser Ilyn, así ahorraremos tiempo. Sé adonde lleva ese camino. —Pero, si estáis en lo cierto, intentarán matarlo de nuevo. —Desde luego —asintió Varys—. Y me temo que más temprano que tarde. Los estáis poniendo muy nerviosos, Lord Eddard. Pero mis pajaritos estarán atentos, y quizá vos y yo, juntos, podamos anticiparnos a sus golpes. —Se levantó y se echó la capucha sobre la cara—. Gracias por el vino. Volveremos a hablar. La próxima vez que me veáis en el Consejo, intentad tratarme con vuestro desdén habitual. No creo que os cueste demasiado. —Ya estaba junto a la puerta cuando Ned lo llamó. —Varys. —El eunuco se volvió—. ¿Cómo murió Jon Arryn? —Me preguntaba cuánto tardaríais en llegar a eso. , —Decídmelo. —Lo llaman «lágrimas de Lys». Es una sustancia muy rara y costosa, transparente y dulce como el agua, no deja rastro. Mil veces supliqué a Lord Arryn que tuviera un catador, se lo rogué en esta misma estancia, pero no me hizo caso. Me dijo que esa idea nunca se le pasaría por la cabeza a un hombre de verdad. A un hombre completo. —¿Quién le suministró el veneno? —Ned tenía que saber el resto. —Algún amigo querido, alguien que a menudo compartía con él el pan y el vino, no me cabe duda. Pero, ¿cuál? Había tantos... Lord Arryn era un hombre bondadoso y confiado. —El eunuco suspiró—. Había un muchacho... le debía a Jon Arryn todo lo que tenía, todo lo que era, pero cuando la viuda huyó al Nido de Águilas junto con todo su séquito, él se quedó en Desembarco del Rey y prosperó. Siempre me alegro de ver que los jóvenes prosperan en la vida. —Su voz volvía a ser un látigo, cada palabra un golpe—. Debía de ser una figura galante en el torneo, ¿verdad?, con la armadura nueva, la capa ribeteada de lunas... Lástima que muriera tan joven... y de manera tan inoportuna, antes de que pudierais hablar con él. —El escudero —dijo Ned. Sentía como si a él también lo hubieran envenado—. Ser Hugh. —Engranajes dentro de engranajes dentro de engranajes. El corazón le latía a toda velocidad—. Pero, ¿por qué? ¿Por qué en estos momentos? Jon Arryn fue la Mano del Rey durante catorce años, ¿qué hacía ahora para que lo mataran? —Preguntas —replicó Varys al tiempo que salía por la puerta. 176