canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 112
literatura fantástica
Juego de tronos
—Como desees, mi señor. —Catelyn alzó el rostro y Ned la besó. Las manos heridas de la
mujer lo abrazaron con fuerza desesperada, como si quisiera mantenerlo a salvo para siempre
entre los brazos.
—Si mi señor y mi señora quieren disponer de un dormitorio, no habrá ningún problema
—dijo Meñique—. Pero os lo advierto, Stark, aquí cobramos por ese tipo de cosas.
—Lo único que pido es que nos dejéis un momento a solas —dijo Catelyn.
—Muy bien. —Meñique se dirigió hacia la puerta—. Pero que no sea un momento muy
largo. La Mano y yo deberíamos volver cuanto antes al castillo, o pronto advertirán nuestra
ausencia.
—Nunca olvidaré cuánto me has ayudado, Petyr —dijo Catelyn acercándose a él y
tomándole las manos entre las suyas—. Cuando tus hombres fueron a buscarme, no sabía si me
llevarían ante un amigo o ante un enemigo. Y he encontrado en ti un amigo, más que un amigo.
He encontrado al hermano que creía haber perdido.
—Soy un sentimental sin remedio, mi dulce señora —dijo Petyr Baelish con una
sonrisa—. Pero no se lo digas a nadie. He tardado años en convencer a la corte de que soy
pervertido y cruel, no quiero que tanto esfuerzo se quede en nada.
—Yo también os lo agradezco, Lord Baelish —consiguió decir Ned con cortesía, aunque
no se había creído ni una palabra.
—Vaya, eso sí que es algo para contar a los nietos —comentó Meñique mientras salía.
Cuando la puert