CAMPEONATO DEL MUNDO JAPON 2006
De ahí hasta el 70-47 final, sólo un suspiro. Todo lo demás fueron celebraciones históricas de
una selección cuyo núcleo era el equipo que siete años antes, en el verano lisboeta del 99,
consiguió la medalla de oro en el Mundial Júnior. Mientras el oro se lo quedaba España, Estados
Unidos noqueaba a Argentina (96-81) en la lucha por la el bronce. Dwyane Wade lideró aquella
victoria con 32 puntos. “Confío en este equipo y en toda la organización que nos respalda”,
afirmó Wade ya con la medalla en su poder. “Tenemos que seguir trabajando dos años más para
llegar a los juegos Olímpicos a tope”, auguraba. Dos años más tarde llegó Pekín… pero ése es
otro cantar.
El Mundial de Japón encontraba así su cuadro de honor, con las cuatro selecciones invictas en la
primera fase ocupando los cuatro primeros puestos en Saitama. También premiaba al mejor
quinteto del campeonato, formado por Theo Papaloukas (base), Manu Ginóbili (escolta), Carmelo
Anthony (alero), Jorge Garbajosa (ala-pívot) y Pau Gasol (pívot). Y el resultado del campeonato
deparaba el salto adelante de España en el ranking FIBA, donde pasaba de la quinta a la tercera
plaza, sólo superada por Estados Unidos y Argentina. El torneo dejó otras lecturas, como el buen
papel del baloncesto africano, que coló a dos de sus tres selecciones en octavos de final (Angola y
Nigeria; ante los primeros, Alemania necesitó de tres prórrogas y 47 puntos de Nowitzki para ganar
por 108-103). Era hora de celebración y el confeti y el “we are the champions” correspondían a
España. Y de nuevo las lágrimas dulces, las de levantar el trofeo Naismith, y también las amargas,
como las del propio seleccionador español, Pepu Hernández, quien recibió la copa visiblemente
emocionado: horas antes de la final le comunicaron el fallecimiento de su padre en Madrid, pero él
pidió que no trascendiese la noticia, sobre todo a los jugadores. Otro gesto, otro gran modo de vivir
aquella final que llevó a España a lo más alto. Campeona y merecedora de un oro que pondrá en
juego en Turquía. Nos frotamos las manos.
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FUNDACIÓN PEDRO FERRÁNDIZ