montón”. En el texto hay un acento despectivo con respecto del trato del escritor hacia las mujeres de clase baja y en especial para con las garbanceras, lo cual es un signo de crítica social entendida en el sentido más académico pero también en el más clasista; recordemos que el habla del mexicano gusta de transgredir los límites del lenguaje, lo cual hace muy difícil distinguir en el texto lo racional de lo afectivo del escritor hacia las garbanceras, y más en un verso que por su naturaleza tiene una licencia mordaz al ser de una naturaleza festiva.
Ahora, sí interpretamos el grabado sin el texto, el contexto de la época lleva a inferir al moderno espectador que se encuentra con un sujeto vestido de un modo extraordinariamente elegante, siendo que los ropajes que usa el sujeto del grabado son el común de la época en la clase baja de aquel tiempo en México, analicemos. Destacamos al menos cuatro adornos en el sombrero del personaje, sin contar los moños que penden debajo del sombrero, todos son de una gran dimensión con respecto del ala, los motivos de los adornos muy distintos unos de otros, sin una coordinación, carecen de una discreción que le dé armonía. Comparando éste con otros grabados sobre la moda femenina llama la atención de impronta la falta de orden. Por ejemplo sí comparamos el tocado de La Garbancera con respecto a los tocados de los otros grabados de Posada sobre mujeres, se nota en aquella como se apropia y traduce el canon de la elegancia de la clase alta mexicana en su versión propia de las clases bajas; y con ello, queda evidente la consabida apropiación de los ritos y los mitos sociales, ahí encontramos a la garbancera.
Pero y La Catrina ¿ Dónde queda?
Por el Doctor en Artes Miguel Jairzhinio López Ramírez proyectocatrina @ gmail. com continuara...